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Moraes multa a Monark con R$ 300 por no cumplir sentencia

Influencer digital acusado de difundir noticias falsas sobre elecciones

El youtuber Monark y el ministro del STF, Alexandre de Moraes (Foto: Reproducción | ABr)

Por André Richter, reportero de Agência Brasil - El ministro Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF), multó con R$ 300 mil al influenciador digital Bruno Monteiro Aiub, conocido como Monark, por no cumplir una orden judicial.

El ministro también ordenó la congelación de fondos en las cuentas bancarias de Aiub, la suspensión de nuevos perfiles en redes sociales y el fin de la monetización de sus canales. Además, se abrirá una nueva investigación sobre el influencer. Está siendo investigado por... Presunta práctica de difundir “noticias fraudulentas” sobre las elecciones.

La medida se tomó después de que Moraes recibiera un informe en el que el departamento antidesinformación del Tribunal Superior Electoral (TSE), tribunal presidido por el propio ministro, constataba que Monark seguía publicando videos en nuevas cuentas. Estas publicaciones se producen incluso después de la sentencia que suspendió las cuentas de redes sociales del influencer.

“La creación de nuevos perfiles se revela como un dispositivo ilícito utilizado para producir y reproducir contenidos ya bloqueados en estos procedimientos, difundiendo nuevos ataques, violando una orden judicial, lo que puede incluso constituir el delito de desobediencia”, escribió Moraes.

Defensa - En declaraciones a Agência Brasil, el abogado Jorge Salomão dijo que la defensa se sorprendió con la noticia sobre el bloqueo de las cuentas bancarias y las redes sociales de Monark.

La defensa también declaró que Bruno Aiub está siendo castigado anticipadamente por su "opinión". Salomão reiteró que el influencer nunca instigó actos antidemocráticos.

Nota completa:

La defensa del señor Bruno Monteiro Aiub volvió a quedar sorprendida con la noticia difundida en la prensa de que se había ordenado el bloqueo de sus cuentas en redes sociales y, ahora, también de sus cuentas bancarias.

Estas “medidas”, adoptadas en el marco de una investigación sin que exista un hecho delictivo cierto y determinado que haya podido ser cometido por ella (eventuales “desinformación” y “fake news” no son delitos), son actos de carácter civil, situación que tampoco autorizaría su decreto si estuviéramos en un Estado Democrático de Derecho donde las leyes y la Constitución aún estuvieran vigentes.

Nos parece que se está poniendo en práctica la emisión de actos judiciales imposibles de criticar bajo el pretexto de garantizar el orden democrático en la supuesta lucha contra la subversión y las ideologías contrarias a la voluntad de algunos.

En este camino de desencuentros, tales "medidas" son similares a las existentes en un período oscuro de nuestra historia, pues prohíben actividades o manifestaciones sobre asuntos de carácter político (previo bloqueo de redes sociales), imponen multas y desmonetizan los canales de trabajo del señor Bruno sin el debido proceso legal.

Sin embargo, la emisión de decisiones judiciales de esta naturaleza es lo que verdaderamente socava la confianza, la independencia y la armonía de los poderes constitucionales.

Castigamos a las personas por sus opiniones de antemano. Criminalizamos el pensamiento de forma sumaria e inconstitucional. Víctima, juez y fiscalía se fusionan en uno. Por lo tanto, nos encontramos ante un tribunal de excepción.

El señor Bruno se encuentra involucrado en una investigación sobre los odiosos actos antidemocráticos del 08 de enero, los cuales, reafirma, él nunca incitó, instigó ni cometió.

Todas las declaraciones públicas o privadas del señor Bruno no hacen más que expresar sus críticas, aunque diverjan o sean ideológicamente antagónicas a lo que piensa un determinado segmento de la sociedad, por lo que sus discursos no podrían, bajo ningún concepto, ser objeto de censura previa.

Tus pensamientos pueden expresarse libremente en una democracia, donde las expresiones críticas de los poderes constitucionales no constituyen un delito.

¡Esto es lo que prevén claramente la Constitución Federal y el Código Penal!