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Nassif condena la "centralización" de Dilma.

Según la periodista, la presidenta tendrá que sustituir a los "sargentos" por "generales" en sus ministerios y otorgarles mayor autonomía en la gestión de la administración pública.

Nassif condena la "centralización" de Dilma.

247 - El periodista Luis Nassif, columnista de EBC y cercano al gobierno de Dilma, criticó la "excesiva centralización" del gobierno. Según él, la presidenta debería reemplazar a los "sargentos" por "generales", otorgando mayor autonomía a sus subordinados. Lea a continuación:

Avances y debilidades en la administración de Dilma.

Los avances logrados en la administración pública brasileña se pudieron apreciar en el sexto informe de progreso del PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento), publicado este viernes.

Desde la puesta en marcha del PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento), se ha implementado un sistema integral y meticuloso de seguimiento y evaluación tanto para las obras físicas como para el cronograma financiero, establecido cuando Dilma Rousseff era Jefa de Gabinete.

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Para cada sector – Transporte, Energía, Saneamiento – es posible conocer el número de proyectos finalizados, en curso, los que se ajustan al cronograma y los que están ligeramente o significativamente retrasados.

A partir de esta información, cada analista puede sacar sus propias conclusiones. Los críticos destacarán las demoras y centrarán su análisis en los desembolsos presupuestarios. Los defensores se centrarán en el cronograma físico y explicarán que el pago solo se libera una vez finalizado el trabajo.

Además, la Cámara de Administración ha creado un foro que está contribuyendo a que los principales procesos internos del Ejecutivo sean más eficientes.

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¿Dónde radica el problema? En la excesiva centralización impuesta por Dilma Rousseff sobre las acciones de sus ministros.

Meticulosa y perfeccionista, era capaz de afinar hasta el último detalle cuando se centraba en el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC). Al adentrarse en la enorme complejidad del gobierno en su conjunto, la situación cambia por completo. Ya no se trata simplemente de supervisar físicamente los proyectos.

Es imposible que una sola persona, por muy capaz que sea, gestione todas las áreas, decida sobre todos los asuntos y defina todos los conceptos.

El año pasado se implementaron numerosas medidas en todos los ámbitos y se lanzaron programas en todos los ministerios. Sin embargo, solo se publicaron tras la aprobación del presidente y después de que se corrigiera cada detalle del proyecto. El resultado fueron constantes retrasos y, más aún, una falta de compromiso por parte de los ministros.

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Siendo tan racional como es, la Presidenta acabará dándose cuenta de que el afán de controlar todos los proyectos es una quimera. Y sin duda mejorará su gestión del Estado.

El primer paso será fortalecer el equipo de asesores internos, mediante técnicos adscritos a la Casa Civil (como ocurrió cuando Dilma estaba allí). Estos asesores serán los ojos y oídos del Presidente.

A continuación, forme un ejército de generales: ministros de alto nivel, no simples gestores. Si las circunstancias políticas imponen ministros con menos experiencia, refuerce la Secretaría Ejecutiva con gestores de confianza. Pero concédales autonomía.

En cada programa, el papel del Presidente debe ser liderar las reuniones iniciales de desarrollo del proyecto, definir los puntos clave y preguntar a los participantes cómo alcanzar los objetivos. Posteriormente, cada Ministro, con sus asesores supervisando la implementación y reportándole los datos, debería encargarse de ello. Y se debe actuar con firmeza ante cualquier persona que no cumpla con las normas o expectativas.

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Hoy en día, el papel de los ministros es tan secundario que Dilma puede permitirse mantener en sus puestos a personas que no trabajan. Dado que todos los proyectos actuales pertenecen al presidente, ningún ministro se siente responsable ante la sociedad, de defender el proyecto ni siquiera de sus resultados.

No se gana una guerra con un ejército de sargentos. Cuanto antes comprendamos esta realidad, más rápido actuará el gobierno.