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Nassif: Lava Jato rompió la columna vertebral del cartel.

El periodista señala que la investigación demostró que la presidenta Dilma tenía razón al defender un límite máximo a la TIR (Tasa Interna de Retorno) en las licitaciones de concesiones públicas; sin embargo, descalificar a las grandes constructoras crearía un vacío en las obras públicas que no podría llenarse a corto plazo; para Luís Nassif, la solución implicaría, entre otras acciones, fortalecer a las constructoras medianas y crear un programa de "Más Ingenieros".

El periodista señala que la investigación demostró que la presidenta Dilma tenía razón al defender un tope a la TIR (Tasa Interna de Retorno) en las licitaciones de concesiones públicas; sin embargo, descalificar a las grandes constructoras crearía un vacío en las obras públicas que no podría llenarse a corto plazo; para Luís Nassif, la solución implicaría, entre otras acciones, fortalecer a las constructoras medianas y crear un programa "Más Ingenieros" (Foto: Aquiles Lins).

247 - Para quienes siguen de cerca las políticas defendidas por la presidenta Dilma Rousseff, los hallazgos revelados por la Operación Lava Jato, que demostraron que las mayores empresas constructoras se coludieron para determinar quién ganaría los principales proyectos de infraestructura del país, demostraron que Dilma tenía razón al establecer un límite máximo para la TIR (Tasa Interna de Retorno) en las subastas de concesiones públicas.

Según el periodista Luís Nassif, en un artículo publicado en Carta Maior, paralizar a OAS, Camargo Correa, UTC, Mendes Júnior y otros gigantes crearía un vacío en las obras públicas, lo que podría hundir aún más la economía y desperdiciar una capacidad de construcción que no se puede reemplazar a corto plazo.

El periodista sostiene que una solución a medio plazo reside en fortalecer a las empresas constructoras medianas. «Hay unas veinte que tienen potencial para convertirse en grandes. Necesitan capital y personal técnico. Debido a la crisis económica, hay capital e ingenieros disponibles en toda la Unión Europea», escribe Nassif, sugiriendo algunas medidas para que el país no se convierta en rehén de las grandes empresas.

Lea el artículo completo de Luís Nassif: 

Castigar la corrupción, no a la nación.

Una de las principales batallas de Dilma Rousseff fue el intento de fijar un límite máximo a la TIR (Tasa Interna de Retorno) en las subastas de concesiones públicas. Incluso durante los cambios en el modelo energético, cuando era Ministra de Minas y Energía, mostró preocupación por reducir el llamado "costo brasileño".

En su primera experiencia con concesiones de autopistas, Dilma estableció límites máximos para la TIR (Tasa Interna de Retorno). Tuvo éxito, a pesar de la entrada de competidores españoles.

Posteriormente, el modelo se estancó. Las constructoras se negaron, lo que generó un punto muerto. Hubo indicios de un acuerdo entre ellas, boicoteando las subastas para forzar un cambio en el modelo. Finalmente, prevaleció el argumento de que si la TIR (Tasa Interna de Retorno) no tuviera restricciones, la competencia se encargaría de reducir los aranceles.

Tras la revelación, sin precedentes, por parte de Lava Jato, de las acciones del cártel de la constructora, queda claro que Dilma tenía razón.


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¿Cuál es el camino a seguir? ¿Acaso la inhabilitación de las grandes empresas constructoras crearía un vacío en las obras públicas, hundiendo potencialmente aún más la economía y desperdiciando capacidad de construcción que no se puede reemplazar a corto plazo?

Por otro lado, no hay absolutamente ninguna manera de mantener el modelo anterior.

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La solución a medio plazo consistirá en fortalecer a las empresas constructoras de tamaño mediano.

Existen unas 20 empresas con potencial para convertirse en grandes compañías. Necesitan capital y técnicos cualificados. Debido a la crisis económica, el capital y los ingenieros están disponibles en toda la Unión Europea.

Un enfoque alternativo sería:

1. Selección de contratistas medianos con potencial de crecimiento.

2. Trabajar junto con BM&F para prepararlos para una oferta pública inicial (OPI).

3. Gira promocional en la Unión Europea para mostrar la cartera de proyectos de infraestructura para los próximos años, así como el perfil de los contratistas.

4. Trabajo simultáneo con el sector de maquinaria y equipo para sincronizar los pedidos de máquinas con el cronograma de construcción.

5. Iniciativa One More Engineers, para incorporar ingenieros de fuera del sector para abordar la escasez de mano de obra.

6. En el futuro inmediato, la firma de un TAC (Término de Ajuste de Conducta) con las grandes empresas constructoras, sin perjuicio de los procedimientos penales en curso, y que incluiría condiciones que permitirían el fortalecimiento de las empresas constructoras medianas.

La operación Lava Jato creó una situación sin precedentes: desarticuló el pilar del cártel. A partir de entonces, es probable que las constructoras estén dispuestas a perderlo todo con tal de salvar el pellejo.

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Un punto central en las investigaciones es considerar que los individuos cometen delitos, pero las empresas no.

Una empresa es un activo nacional, especialmente cuando incorpora tecnología, conocimiento, equipos y –como en el caso de Lava Jato– cuando se trata de un grupo de grandes empresas constructoras responsables de importantes obras públicas.

Sus dirigentes deberían ser sancionados, multados, incluso hasta el punto de perder el control de las empresas, si fuera necesario. Pero es importante preservar su capacidad operativa para que la actividad económica no se vea aún más perjudicada.

Evidentemente, este es un desafío que excede la capacidad del grupo de trabajo de la Fiscalía y la Policía Federal. En países más desarrollados, el Presidente de la República, las autoridades judiciales y los organismos reguladores estarían debatiendo soluciones a este problema.