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Neuralink planea comenzar la producción a gran escala de implantes cerebrales en 2026.

La compañía de Elon Musk apuesta por la cirugía casi automatizada y por ampliar las pruebas de interfaz cerebro-computadora en humanos.

Elon Musk (Foto: Reuters/Kevin Lamarque)

247 - Neuralink, la empresa tecnológica fundada por el multimillonario Elon Musk, ha anunciado ambiciosos planes para desarrollar sus implantes cerebrales. Según el empresario, la compañía pretende iniciar la producción a gran escala de dispositivos de interfaz cerebro-computadora y adoptar un procedimiento quirúrgico casi totalmente automatizado a partir de 2026, lo que representaría un avance significativo en este campo.

La información la dio a conocer Musk en una publicación en la red social X y la informó el periódico. El GloboEn la publicación, el empresario detalló importantes cambios técnicos en el método de implantación de chips. «Neuralink comenzará la producción a gran escala de dispositivos de interfaz cerebro-computadora y pasará a un procedimiento quirúrgico simplificado y casi totalmente automatizado en 2026. Los filamentos del dispositivo atravesarán la duramadre sin necesidad de extraerla. Esto es muy significativo», afirmó.

La compañía comenzó a probar el implante cerebral en humanos en 2024, tras recibir la autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). El objetivo inicial de los estudios es evaluar si las personas con cuadriplejia pueden controlar dispositivos externos, como computadoras y brazos robóticos, utilizando únicamente sus pensamientos.

A principios de 2024, el chip se implantó por primera vez en un paciente con parálisis en Estados Unidos. Según la información publicada entonces, el voluntario pudo mover un cursor en la pantalla y usar funciones digitales únicamente mediante la actividad cerebral. En septiembre, Neuralink informó que 12 personas con parálisis grave en diferentes países ya habían recibido el implante y utilizaban la tecnología para controlar herramientas digitales y físicas con la mente.

El dispositivo integra un campo científico conocido como interfaces cerebro-computadora (ICC). Estas tecnologías buscan registrar señales neuronales y traducirlas en comandos capaces de operar computadoras, teléfonos celulares, prótesis robóticas y otros equipos, con el fin de restaurar las habilidades motoras y de comunicación en pacientes con parálisis severa.

Aunque no es el primer implante de este tipo en llegar a la fase de pruebas en humanos, el chip Neuralink ha cobrado relevancia por dos razones principales. Una es su asociación directa con Elon Musk, quien promueve intensamente el proyecto. La otra es la sofisticación del modelo: el implante reúne 1.024 electrodos distribuidos en 64 cables ultrafinos, organizados en un dispositivo compacto, aproximadamente del tamaño de una moneda.

Otras empresas también están avanzando en este campo, como la estadounidense Synchron, responsable del implante Stentrode, que se encuentra en fases avanzadas de investigación. Aun así, Neuralink busca diferenciarse combinando la automatización quirúrgica, la alta densidad de electrodos y la promesa de ampliar el acceso a la tecnología en los próximos años.

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