INICIO > Media

Dado que Huck no se ha declarado candidato, ¿es inmune a ser procesado por el Tribunal Electoral?

El periodista Fernando Brito, de Tijolaço, destaca la "hipocresía del Tribunal Electoral": "Se procesa a Lula (y también a Bolsonaro) por realizar actos públicos que, según la interpretación autoritaria de la legislación, constituirían 'campaña electoral anticipada'. Sin embargo, Luciano Huck aparece todos los sábados en la televisión nacional, en Globo, ofreciendo coches, casas y dinero en efectivo a la marca de productos de limpieza que lo patrocina".

Luciano Huck (Foto: Gisele Federicce)

Por Fernando Brito, de ladrillo Una situación curiosa para nuestro hipócrita Tribunal Electoral.

Está demandando a Lula (y también a Bolsonaro) por realizar actos públicos que, según la interpretación autoritaria de la ley, constituirían "campaña electoral anticipada".

Pero el señor Luciano Huck aparece todos los sábados en la televisión nacional, en Globo, ofreciendo coches, casas y dinero en efectivo a la marca de productos de limpieza que lo patrocina.

¿Acaso el no declararse candidato inmuniza contra los controles que otros se ven presionados a imponer?

Técnicamente, Huck, Lula y Bolsonaro se encuentran en la misma situación, ya que los dos últimos tampoco son candidatos, puesto que no fueron elegidos en las convenciones de sus partidos y, además, los dos últimos solo se unirán a los partidos cuando sus actuales "dueños" den todas las garantías de que la convención será un rito burocrático de ratificación de lo que ellos mismos ya han decidido y negociado; demos a la palabra negociación la extensión que queramos.

Sin embargo, Huck es el único que puede ofrecer casas, coches y felicidad en televisión, y además cobrar por ello.

Y esto es tolerado por el Tribunal Electoral, aunque parezca mentira, hasta la convención, es decir, hasta finales de julio, 60 días antes de la primera vuelta de las elecciones.

Si resulta difícil caracterizar la ilegalidad, puesto que no es formalmente candidato, sería contraproducente multar a otros por sus apariciones públicas, que son gratuitas y sin patrocinio.

Y en su caso, francamente es inmoral que presente su candidatura en estas circunstancias, ofreciéndose a ser un títere de la nación.

Por lo tanto, el Tribunal Electoral carece de autoridad moral para castigar a nadie por promover candidaturas si uno de los candidatos participa en una gran campaña promocional con numerosos premios.