“¿Por qué las coaliciones se han convertido en acuerdos degenerados?”, se pregunta el profesor.
Marcos André Melo, profesor de ciencias políticas de la Universidad Federal de Pernambuco, afirma que las coaliciones se han convertido en acuerdos degenerados entre políticos y sus meros intereses de supervivencia sistémica; cita al primer ministro británico Disraeli: "los ingleses detestan las coaliciones", pero añade al ex primer ministro alemán Willy Brandt: "suena como un acto sexual pervertido".
247 Marcos André Melo, profesor de ciencias políticas de la Universidad Federal de Pernambuco, afirma que las coaliciones se han convertido en acuerdos degenerados entre políticos y sus meros intereses de supervivencia sistémica. Cita al primer ministro británico Disraeli: «Los ingleses detestan las coaliciones», pero añade al ex primer ministro alemán Willy Brandt: «Suena a un acto sexual pervertido».
No me aventuraría a conjeturar sobre lo que diría Brandt respecto a las alianzas que se están forjando para las elecciones presidenciales. El rechazo a las coaliciones forma parte de una sólida tradición según la cual el mejor diseño institucional es el modelo Westminster, cuyos fundamentos son el parlamentarismo y la votación en circunscripciones uninominales, lo que da lugar a un sistema bipartidista. Para sus defensores, este modelo genera gobiernos responsables ante el parlamento, con claridad en cuanto a responsabilidad, "identificabilidad" y rendición de cuentas: el votante sabe a quién culpar si algo sale mal, quién está al mando, y la caída del gabinete es automática en ausencia de apoyo parlamentario.
Sin embargo, los gobiernos de coalición son actualmente la forma modal de organización gubernamental: casi el 80% de los países parlamentarios y el 52% de los presidenciales tienen coaliciones multipartidistas. El análisis de las patologías del modelo Westminster se dejará para otra columna. Aquí, solo nos interesa un punto: el consenso casi histórico en torno a este modelo se ha invertido. El modelo que caracterizaría la buena gobernanza para la mayoría de los expertos desde la década de 1970 es el llamado modelo consensual de democracia, representado por los países escandinavos y por los Países Bajos, Bélgica, Alemania y Austria.
