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Ricardo Amaral: el miedo que le tienen a Lula

“Con Lula, se ha invertido el orden natural de la ley, porque la sentencia ya está dictada, como se puede ver en el razonamiento tortuoso de Merval (Pereira). Lo que falta es un delito —cualquier delito— que justifique el inicio del proceso, que justifique una investigación contra Lula”, afirma el periodista Ricardo Amaral, citando portadas de la revista Veja basadas en falsas acusaciones contra el expresidente. “Lula es culpable, sí, de haber impulsado el mayor ascenso social en la historia del país. Eso, sí, es imperdonable. Y por eso le tienen tanto miedo a Lula”, añade. 

«Con Lula, se ha invertido el orden natural de la ley, porque la sentencia ya está dictada, como se puede ver en el tortuoso razonamiento de Merval (Pereira). Lo que falta es un delito —cualquier delito— que justifique el inicio del proceso, que justifique una investigación contra Lula», afirma el periodista Ricardo Amaral, citando portadas de la revista Veja basadas en falsas acusaciones contra el expresidente. «Lula es culpable, sí, de haber impulsado el mayor ascenso social en la historia del país. Eso, sí, es imperdonable. Y por eso le tienen tanto miedo a Lula», añade (Foto: Roberta Namour).

Por Ricardo Amaral, para GGN

Luiz Inácio Lula da Silva representa hoy la mayor amenaza para el proyecto conservador y regresivo, el retorno al Brasil "simple" (e injusto) del que habla Fernando Henrique Cardoso. La fuerza de Lula, como síntesis personal y política de un proyecto de transformación social, es la verdadera razón de la ofensiva mediática contra el expresidente. Es por temor a Lula que buscan inhabilitarlo e incluso encarcelarlo, como sugiere Merval Pereira en su columna en Globo.

¿Detener a Lula con qué fundamento, oh inmortal? ¿Con las cinco portadas de la revista Veja solo este año, que difundieron la falsa noticia de acuerdos extrajudiciales que nunca se produjeron? ¿Con la farsa de la revista Época, que manipuló un documento de la Fiscalía para simular una investigación inexistente? ¿O se basaría en la adulteración del contenido de un telegrama diplomático, cometida por el propio Globo, que provocó que el Primer Ministro de Portugal la contradijera?

Las conjeturas, las inferencias y las mentiras sirven para difamar. En un Estado de derecho, no constituyen un proceso legal. Por extraños que parezcan estos tiempos, aún existen ritos que deben observarse antes de poder especular sobre el encarcelamiento de alguien, como hace Merval con tanto entusiasmo. Ante todo, debe existir un delito que investigar, para que se pueda iniciar una investigación, seguida de una acusación formal, cargos, una defensa, un juicio y una sentencia.

En el caso de Lula, se ha invertido el orden natural de la ley, pues la sentencia ya está dictada, como se desprende del razonamiento enrevesado de Merval. Lo que falta es un delito —cualquier delito— que justifique el inicio del proceso, que justifique una investigación contra Lula.

No importa que el juez Lava Jato haya declarado, en un comunicado oficial, que Lula no está siendo investigado. Tampoco importa que el portavoz de la fiscalía haya dicho a Globo que no hay nada malo en los discursos de Lula. Tiene que ser culpable de algo para ser arrestado, humillado e inhabilitado para ejercer cargos públicos.

Lula es, sin duda, responsable de haber impulsado el mayor ascenso social en la historia del país. Es responsable de haber sacado a Brasil del vergonzoso mapa del hambre. Es responsable de haber abierto las puertas de la universidad a los pobres y a la población negra. De haber brindado oportunidades que la mayoría de los brasileños jamás tuvieron. Es responsable de haber liderado el mejor gobierno en este país donde tradicionalmente han gobernado médicos. De haber demostrado que Brasil puede ser tan grande como nuestros sueños.

Eso, en efecto, es imperdonable. Y por eso le tienen tanto miedo a Lula.