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Si Temer fracasa en el Congreso, los líderes empresariales podrían abandonarlo, afirma Mello Franco.

Para mantenerse en el poder, Temer está vendiendo la idea de que su caída imposibilitaría las reformas. La votación del martes da argumentos a quienes defienden lo contrario. Si el gobierno vuelve a tropezar en el Congreso, los empresarios brasileños podrían convencerse de que es mejor abandonarlo, escribe el columnista Bernardo Mello Franco.

Bernardo Mello Franco y Michel Temer (Foto: Giuliana Miranda)

247 - En su columna este miércolesBernardo Mello Franco destacó cómo la derrota del gobierno en el Senado puede haber sido mucho más que un simple tropiezo.

Mientras Temer intentaba engañar a los rusos, en Brasil salieron a la luz nuevos hechos. El principal no fue insignificante: la Corte Suprema hizo público el informe que vinculaba al presidente con la recepción de sobornos de JBS. Según el documento, las investigaciones indican, "contundentemente", que cometió el delito de corrupción pasiva.

Por otro lado, el blanqueador de dinero Lúcio Funaro declaró a la policía que el presidente dio instrucciones para dos operaciones con fondos del FGTS (Fondo de Indemnización por Despido de los Empleados de Brasil). Encarcelado en Papuda, afirmó que el trato fue recompensado con "comisiones significativas, que ascienden a aproximadamente 20 millones de reales". La suma no parece insignificante, ni siquiera para los estándares del grupo que opera dentro del Palacio Presidencial.

En el Senado, Temer sufrió su primera gran derrota. Con la disidencia de tres partidos aliados, la Comisión de Asuntos Sociales rechazó el informe de reforma laboral. El proyecto de ley aún puede ser aprobado en el pleno, pero quedó claro que la base del gobierno ya no es la misma.

Para mantenerse en el poder, el presidente está difundiendo la idea de que su caída imposibilitaría las reformas. La votación del martes da argumentos a quienes defienden la postura contraria. Si el gobierno vuelve a tropezar en el Congreso, los empresarios brasileños podrían convencerse de que es mejor abandonarlo. Por desgracia para Temer, están mejor informados que los rusos.