Tijolaço: la “lotería” del “conocimiento”
El periodista Fernando Brito, de Tijolaço, define el "archivo" que el Ejército realiza a los cariocas de la siguiente manera: cero eficiencia y mil o diez mil momentos de vergüenza para quienes, al no tener nada que ver con la historia y ser víctimas de la delincuencia, sienten que se está perdiendo lo que antes era motivo de orgullo: "no tener antecedentes policiales". "Generales, generales, aprendan un poco sobre los pobres. Les preocupa menos no tener posesiones ni dinero que no tener dignidad ni respeto", afirma.
Por Fernando Brito, de ladrillo
La "tecnología" revelada hoy para conocer los efectos del paso de quienes pasan por los "puestos fronterizos" armados a la entrada de las favelas de Río de Janeiro habla por sí sola sobre el impacto que tiene sobre las personas honestas y honorables que son sometidas a la vergüenza de ser fotografiadas con sus documentos de identidad como "etiquetas", como una "señal" para los criminales.
Deprimente, deplorable, inútil.
¿Cuál es el criterio de este “dominio” virtual?
¿Ser negro, ser pobre, ser habitante de la favela?
¿Cuántos de estos "trucos" se usarán para atrapar a un criminal "de verdad"? ¿Mil, diez mil?
Es una lotería cruel, hasta que tienes la suerte de elegir a uno. ¿Porque no tienes ni idea de a quién buscan ni dónde buscar?
Consulten a cualquier experto en seguridad pública —sin comillas— y les dirá que esto es inofensivo. Consulten a cualquier experto en comunicación y les dirá que estas fotos darán la vuelta al mundo y difundirán la imagen de un "régimen militar" inexistente como la realidad de nuestro país.
Los fanáticos aplauden porque lo que ellos piensan que es seguridad es en realidad brutalidad policial y humillación de los pobres.
Segundo El GloboTodos participaron en la acción: hombres, mujeres, ancianos.
"Ya están fichados", dice el periódico, y así lo siente la gente.
Cero eficiencia y mil o diez mil inconvenientes, y gente que, no teniendo nada que ver con la historia y siendo ellos mismos víctimas del delito, siente que se está perdiendo lo que antes era un orgullo: "no tener antecedentes policiales".
Generales, generales, aprendan un poco sobre los pobres. Les preocupa menos no tener posesiones ni dinero que no tener dignidad ni respeto.
Ni la sequía, ni el hambre, ni la muerte dañaron tanto a Fabiano, el vaquero, como la muerte. vidas secasSobre la humillación del soldado amarillo.
El resentimiento es un dolor duradero, y si este es el “legado” que esta intervención dejará para la seguridad pública, que Dios tenga misericordia de lo que nos espera.