Tijolaço: ¿Barroso quiere ser una Chacrinha constitucional?
"Aunque aún no lo ha expresado abiertamente, (el juez del Tribunal Supremo) Barroso intentará aprobar un mecanismo fantástico para aventureros y oportunistas de todo tipo, aboliendo el requisito de afiliación partidista para las candidaturas", afirma Fernando Brito, de Tijolaço. "Tendremos, quién sabe, el Partido del Hombre Rico, el Partido de la Televisión, el Partido del Pastor e incluso el PC, el Partido de la Celebridad, ideal para que Luciano Huck se postule a la presidencia de la República".
Por Fernando Brito, de ladrillo - El ministro Luiz Roberto Barroso llevará otro fenómeno exclusivamente brasileño al Supremo Tribunal Federal para su votación, anuncia el Estadão.
Aunque aún no lo ha expresado abiertamente, Barroso intentará aprobar un dispositivo fantástico para aventureros y oportunistas de todo tipo, aboliendo el requisito de afiliación partidaria para las candidaturas.
En otras palabras, el individuo será su propio partido y, por supuesto, tendremos partidos de un solo hombre (o mujer) que solo tendrá que responder -si es que tiene que hacerlo- al espejo.
Quizás incluso tengamos el Partido del Hombre Rico, el Partido de la Televisión, el Partido del Pastor, e incluso el PC, el Partido de las Celebridades, perfecto para que Luciano Huck se postule como Presidente de la República.
"¿Ascenderá al trono o no?"
Los partidos políticos, teóricamente una reunión de personas bajo una idea común, no significan nada para gente como Barroso, que prioriza la vanidad y la ostentación por encima de cualquier comprensión filosófica, lo que le bastó para "llegar allí" y convertirse en dueño del cargo/capital/escenario/púlpito y sala que lo proyecta.
En lugar de avanzar en las reglas que rigen el funcionamiento de los partidos políticos para garantizar que sean cuerpos colectivos –como lo han sido a lo largo de la historia de la humanidad desde el siglo XVIII–, busca permitir que cualquiera se presente como algo que no será si es elegido: sólo ellos mismos, y no un grupo cuyas posiciones están legitimadas por el voto, los que gobernarán.
No va a pasar, eso es obvio.
Pero le dará a Barroso la oportunidad de brillar como un promotor del individualismo puro, un héroe en la lucha contra el Leviatán colectivista.
La ministra acabará siendo la “musa” del MBL.