Tijolaço: Pero Temer, ¿la "inferencia" no era válida contra el PT y no lo llevó al poder?
"Su argumento de que un asesor de Rodrigo Janot trabajó en una oficina que sirve a JBS puede tener cierto valor ético frente a la 'santidad' del Ministerio Público, pero carece de valor legal", afirma el periodista Fernando Brito, de Tijolaço, en referencia a la declaración de Michel Temer. "Pero la insinuación —hecha con el engaño hipócrita de decir 'no está diciendo eso', después de decirlo— sin duda generará tensiones en la Fiscalía, por lo que deberá designar a alguien que, desde el principio, se encargue de explicar cómo será su relación con un presidente que afirma, de forma engañosa, que Janot recibió dinero", añade Brito.
Por Fernando Brito, de ladrillo - Michel Temer hizo una extensa declaración –como de costumbre, con el aire artificial que siempre lo caracteriza– diciendo que contra él se presenta una acusación inexistente en el Código Penal: una "acusación por inferencia".
Sería comprensible si la conjetura no se hubiera convertido en el elemento central de las investigaciones criminales desde el inicio de la Operación Lava Jato. De hecho, incluso menos que la conjetura, las condenas.
Sin embargo, hay –y Michel Temer no abordó este punto– acciones concretas que, en otros casos, ni siquiera estuvieron cerca de ocurrir.
Si se limitó a la reunión con Joesley Batista, bueno, no había nada en su contra, y la hora a la que tuvo lugar la conversación es irrelevante.
Más aún, sólo comienza a tener sentido cuando la conversación misma revela el estímulo presidencial para mantenerlo clandestino, con identificación falsa en la entrada y otras estrategias de encubrimiento.
El tema del diálogo no es un debate político o económico, como sería aceptable con un gran empresario, sino simplemente la "gestión" del silencio de Eduardo Cunha y la "selección" de quien podría llevar adelante los pedidos de Joesley y quién sabe qué tipo de favores.
A partir de este punto, llegamos a otro silencio inexplicable: el que Temer mantiene ante el hecho de que el hombre que él designó como su "socio de confianza" en JBS, Rodrigo Rocha Loures, fue sorprendido con una maleta llena de dinero.
Lo mínimo que una persona honesta podría hacer frente a un asesor de gran confianza que va a aceptar dinero "bajo la mesa" es mostrar indignación y no afirmar ser un "hombre de buen carácter", como lo hizo Temer.
Aunque lo hace simplemente como una forma de montar una pelea de pasteles, al estilo de las viejas comedias físicas, su argumento de que un asesor de Rodrigo Janot fue a trabajar a una oficina que sirve a JBS puede tener algún valor ético frente a la "santidad" del Ministerio Público, pero no tiene valor jurídico alguno.
Pero la insinuación –hecha con la hipócrita pretensión de decir "no está diciendo eso", después de haberlo dicho realmente– seguramente inflamará las tensiones en el seno de la Fiscalía, para lo cual deberá nombrar a alguien que, de inmediato, se encargará de explicar cómo será su relación con un presidente que afirma, de manera engañosa, que Janot recibió dinero.
Además, tres o cuatro docenas de diputados de su entorno, en sus discursos, hablan menos de la impopularidad del presidente que del hecho mismo de que se haya molestado en reunir a su séquito para las fotos.