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Albañil: Moro presentó las pruebas de su actuación ilegal.

Según Fernando Brito, del blog Tijolaço, el juez Sérgio Moro, de la Operación Lava Jato, actuó como silenciador: "Al divulgar una grabación realizada DESPUÉS de la orden de suspensión de la autorización para las escuchas telefónicas, Sérgio Moro cometió el delito de violación del secreto de las comunicaciones telefónicas, ya que él mismo había ordenado la suspensión de la orden. Su cobardía terminó complicando su situación legal", afirmó. 

Según Fernando Brito, del blog Tijolaço, el juez Sérgio Moro, de la Operación Lava Jato, actuó como silenciador: "Al divulgar una grabación realizada DESPUÉS de la orden de interrumpir la autorización para las escuchas telefónicas, Sérgio Moro cometió el delito de violación del secreto de las comunicaciones telefónicas, ya que él mismo había ordenado la suspensión de la orden. Su cobardía terminó complicando su situación legal", afirmó (Foto: Roberta Namour).

Por Fernando Brito

Sérgio Moro es un cobarde y un hipócrita.

Ordenó la liberación de su orden de las 11:22 AM de suspender las grabaciones de las escuchas telefónicas aplicadas a Lula (si sólo se aplicaron a él) porque tenía conocimiento de su nombramiento como ministro.

Pero publicó las grabaciones obtenidas DESPUÉS de su orden.

Según UOL:

La conversación entre Lula y Dilma fue grabada por la Policía Federal a las 13h32, según informe enviado al juez.
En el diálogo, Dilma le informa a Lula que le envía el "término de mandato" para que pueda utilizar el documento "si es necesario".

Luciano Flores de Lima, el policía a quien Moro informó esa mañana del fin de la intervención telefónica, es quien ordenó que se incorporara al expediente la grabación de audio realizada a la 13:32 p. m. También es el mismo agente que interrogó a Lula el 4 de marzo.

Luciano Flores de Lima fue informado de la decisión antes de las 11:44 horas.

A las 11:44 a. m., en otro despacho, la Secretaria Directora Flavia Cecília Maceno Blanco escribe que informó al delegado sobre la interrupción. "Certifico que notifiqué telefónicamente al Delegado de la Policía Federal, Dr. Luciano Flores de Lima, sobre la decisión emitida en el evento 112", indica el documento.

El evento 112 se refiere a la decisión de suspender las escuchas telefónicas del expresidente. En esta decisión, Moro declara que las escuchas ya no son necesarias, dado que las operaciones de búsqueda e incautación de la fase 24 de la Lava Jato ya se han llevado a cabo.

"Teniendo en cuenta que en el caso número 5006617-29.2016.4.04.7000 se han llevado a cabo operaciones abiertas de búsqueda e incautación, ya no veo motivo alguno para continuar con la interceptación", señala la orden firmada por el juez.

Por lo tanto, al divulgar una grabación realizada DESPUÉS de la orden de suspensión de la autorización de escuchas telefónicas, Sérgio Moro cometió el delito de violación del secreto de las comunicaciones telefónicas, ya que él mismo había ordenado la suspensión de la orden.

La cobardía de Sergio Moro acabó complicándole las cosas jurídicamente.

No puede afirmar que levantó la confidencialidad de una intervención telefónica cuando no puede negar que ésta se llevó a cabo después de su propia orden de suspenderla.

Evidentemente no es plausible que no haya prestado atención a lo que ordenó incluir en el procedimiento después de esta orden.

Mucho menos tenerlo

Moro es astuto, engañoso, tramposo y cobarde.

Se esconde tras la apariencia de moderación, mientras ordena la más feroz exposición de las personas.

Lo mismo ocurrió con la “invitación a declarar”, seguida inmediatamente por la “detención coercitiva”.

Y ahora, peor aún, añadir al expediente la intervención telefónica que él mismo había determinado temporalmente que era ilegal.

Moro cuenta con su transformación en héroe político para garantizar su impunidad.

Esa es la única razón, porque como magistrado se expone como basura, porque legitima lo que él mismo sabe que es ilegal.

Esto viola, por tanto, el primer principio de la conducta de un juez, que es la honestidad procesal.

Pero él espera que éste sea un país de conejos, que le tienen miedo y temen señalarlo por lo que es: un cobarde y un hipócrita, que no honra la túnica que viste.