Albañil: Fiscal del TCU dice que vicepresidente es meramente decorativo y no responsable de lo que firma.
Fernando Brito cuestiona la decisión del fiscal del TCU (Tribunal de Cuentas de la Unión), Júlio Marcelo de Oliveira, de eximir a Michel Temer de responsabilidad por las maniobras fiscales: "El Ministerio Público, tan duro con Dilma, asume una postura franca con Michel Temer que no solo roza el ridículo, sino que roza el ridículo. El Dr. Oliveira ha revocado el principio de igualdad ante la ley para todos. Ahora, la condición de vicepresidente transforma a un ciudadano en alguien que no rinde cuentas".
Por Fernando Brito
El partidismo de ciertos elementos dentro del Ministerio Público raya en el chiste.
Ha salido a la luz que, en un intento de absolver a Michel Temer de la responsabilidad de firmar decretos presupuestarios idénticos a los firmados por Dilma Rousseff, "el vicepresidente de la República y otras autoridades que integran la línea de sucesión no participan en la alta gestión, no ejercen un papel de liderazgo en el Poder Ejecutivo, no nombran al equipo de gobierno y, en definitiva, no gestionan el país".
En otras palabras, es decorativo.
Dos de los decretos firmados por Michel Temer, según el fiscal del TCU (Tribunal de Cuentas de la Unión), Júlio Marcelo de Oliveira, son "maniobras fiscales", pero eso "no viene al caso".
Porque, según él, "sería incompatible con la realidad y la naturaleza de las cosas exigir que un sustituto meramente temporal e interino tenga pleno dominio o conocimiento de los asuntos rutinarios que se le presentan para su tramitación".
En otras palabras, firma pero no tiene responsabilidad por lo que firmó.
Imagínese, querido lector, no tener ninguna responsabilidad por lo que firma.
Firmar no es un acto menor, es un acto de voluntad, espontáneo.
Es difícil creer que el fiscal piense que uno firma algo con el único motivo de "estas ahí temporal y provisionalmente", así que al diablo y acepta el contrato...
En este caso tendríamos “actos huérfanos”.
No son del presidente, porque él no los firmó.
Ni siquiera el vicepresidente, porque los firmó “sin tener pleno conocimiento ni comprensión” de lo que hacía.
Señores, administradores corruptos: si planean realizar estafas y negocios turbios, preparen todo, viajen y hagan que sus delegados lo firmen.
Según el guapo fiscal, esto no causará problemas en el TCU (Tribunal de Cuentas de la Unión) porque, al fin y al cabo, los vicepresidentes pueden firmar todo sin ninguna responsabilidad, según la descabellada teoría de Júlio Marcelo de Oliveira.
El Ministerio Público, tan duro con Dilma, adopta con Michel Temer una postura franca que no sólo roza, sino que hunde en el ridículo.
El Dr. Oliveira ha revocado el principio de igualdad ante la ley. Ahora, la condición de vicepresidente deja al ciudadano sin responsabilidades.
Además, ya ha revocado el principio de que las acciones del Ministerio Público no deben tener motivaciones políticas, porque es un vigoroso activista anti-Dilma, como cualquiera puede ver en su página de Facebook.
Deplorable.