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Tijolaço: "Quien proclama a viva voz la moralidad rara vez la practica".

"Decir que es legal, aunque no sea moral —argumento de 11 de cada 10 jueces y defensores de la ferocidad judicial— no resuelve el problema de un Poder Judicial que, durante mucho tiempo, ha sustituido el análisis jurídico por el juicio moral, la forma que ha encontrado para vilipendiar a sus adversarios", afirma el periodista Fernando Brito, al comentar la información de que el juez Sérgio Moro recibe un subsidio de vivienda de R$ 4.378 a pesar de tener una propiedad en Curitiba. "Lo he repetido desde que tengo memoria, y lo vuelvo a decir: ante un moralista, no te rindas. Quienes proclaman la moral rara vez la practican".

Sérgio Moro y Marcelo Bretas (Foto: Aquiles Lins)

Por Fernando Brito, de ladrillo - Anoche tarde escribí que “Nadie muestra más desprecio por la justicia que el poder judicial."Y que nadie la ha degradado públicamente en los últimos tiempos, ni siquiera con la prestación por vivienda –dúplex– del matrimonio Bretas & Bretas."

El sentimiento estaba en el aire y descendió al papel de FSP Hoy, con el informe Moro tiene una propiedad en Curitiba, pero recibe subsidio de vivienda. Desde R$ 4.378, libre de impuestos.

Decir que es legal, aunque no sea moral –argumento que sostienen casi todos los jueces y defensores de la ferocidad judicial– no resuelve el problema de un Poder Judicial que durante mucho tiempo ha cambiado el análisis jurídico por el juicio moral, el modo que ha encontrado para condenar a sus adversarios.

¿O no fue así como montó la exhibición de barquitos a pedal, de barcos de hojalata, de aspiraciones de comprar un departamento y todo lo que utilizó para crear en la población la idea de que Lula se había enriquecido con la política?

Si queremos quedarnos en el terreno de la burla, tan a menudo utilizada contra el ex presidente, podríamos decir que Moro recibió lo suficiente, desde septiembre de 2014, para comprar una flota de 60 hidropedales.

El asunto, sin embargo, es demasiado serio para ser abordado con la estupidez imperante.

Aunque no es una cantidad pequeña –y, peor aún, escandalosa dada la pobreza de un país donde representa más que el salario de cuatro trabajadores de salario mínimo, que tienen que vivir, vestir, comer y “conformarse” con R$ 954–, lo que está en juego es el criterio con el que el Poder Judicial pasó a medir a las figuras públicas, claro está que sólo cuando le conviene políticamente.

Aceptando, por ejemplo, que la recepción indebida —¿y acaso se puede decir que la ayuda a la vivienda corresponde a quien vive en su propia propiedad?— de dinero público sea responsable del sufrimiento de la gente, que incluso mata a gente por falta de atención sanitaria o saneamiento, ¿no es este el mismo cálculo que se puede hacer respecto a los miles de millones que el "soborno" pagado al distinguido club de sus excelencias ya ha costado a las arcas del país?

Lo vengo diciendo desde que tengo memoria y lo diré otra vez: cuando te enfrentes a un moralista, no te quites la cartera.

Aquellos que proclaman a gritos su moralidad rara vez la practican.