Tijolaço: Si no entierran a Temer, nos incinerarán a todos.
"Hay que enterrar a Temer y restaurar el sistema de pesos y contrapesos en la política, cambiando golpes de Estado por elecciones, acusaciones por propuestas, demoliciones por proyectos. Lo contrario sería dejar que el país siga ardiendo hasta que todos seamos incinerados", escribe Fernando Brito.
Por Fernando Brito, de ladrillo
Es imposible prever si Michel Temer perderá pronto el cargo que tomó mediante el golpe, el de Presidente de la República.
Pero es seguro decir que ha perdido la capacidad de gobernar y recibirá una paliza en cada ronda, esperando que la campana le dé una pausa para respirar.
Aunque Fernando Henrique Cardoso ha sido durante mucho tiempo un Tartufo, ocultando sus intereses y opiniones bajo la apariencia de falsas virtudes, el hecho de que haya expresado la posibilidad de elecciones generales anticipadas es muy significativo.
Claro que le falta el vigor cívico para defenderlos como causa, pero aun así, es un paso adelante en esta estupidez que predican los medios, en sus editoriales, de que una elección indirecta podría restaurar un mínimo de equilibrio en el país. No puede, y hasta FHC lo sabe.
Pero los defienden porque creen que esto puede abrir camino a lo único que quieren: un retroceso en los derechos sociales, como lo llamó hoy Janio de Freitas, en su columna en Folhade la “nostalgia esclavista”. No les garantizará nada, porque como dice el viejo amo, con 70 años de experiencia política:
Cualquiera que considere seriamente la relación entre estas 'reformas' y la situación actual del país no puede escapar de la simple y evidente verdad: Temer no es capaz de llevar a cabo reformas, ni siquiera 'reformas'. Ya sean intelectuales, políticas, morales o de cualquier otra índole. Es solo una marioneta, esperando que alguien cuente sus logros o los silencie por dinero.
El Congreso, con más de cien diputados y senadores implicados en el escándalo de corrupción Lava Jato, no está en condiciones de examinar, discutir, mejorar y votar ningún proyecto de ley que tenga implicaciones más allá de lo superficial.
Lo único que Michel Temer es capaz de hacer es, en cualquier momento, llevarnos a un nuevo hundimiento, incluso mayor que esta abismal crisis económica que atraviesa el país. Las celebradas "mejoras" en el escenario económico —ellos son los primeros en enterarse— carecen de solidez, sobre todo considerando que las tasas de inversión se acercan a los niveles de la crisis de 2008/2009.
Hasta ahora, todo se basa en una estrategia de mercado de "hacer como si no viéramos lo que está pasando", que aún cree que, incluso sin la deseada y devastadora reforma, aún se pueden salvar algunos activos del incendio. Es improbable que logren algo más que "reformas" simbólicas que, si bien son crueles para los afectados, tendrán un impacto económico nulo.
"Es posible que, con la progresiva decadencia de Michel Temer, los que tienen poder y dinero cambien de opinión", comenta el columnista económico, también de Folha. Vinicius Torres Freire.
Puede ser, pero la necrosis en el corazón del poder nacional deja a todo el país, ya desprovisto de reservas sanitarias, expuesto a sus miasmas y pestilencias.
Necesitamos enterrar a Temer y restaurar el sistema de pesos y contrapesos en la política, sustituyendo los golpes por elecciones, las acusaciones por propuestas y la demolición por proyectos.
Lo contrario sería dejar que el país siga ardiendo hasta que todos estemos incinerados.