Albañil: Temer quiere a las Fuerzas Armadas como soldados de marketing.
"Es el poder civil el que está introduciendo a los militares en la política y, peor aún, en el proceso electoral", evalúa el periodista Fernando Brito, respecto al anuncio de que Raul Jungmann dejará el Ministerio de Defensa, que será ocupado por el general Joaquim Silva e Luna. "Es un grave error tratarlos como soldaditos de juguete, colocados en el tablero según la conveniencia política. Son soldados, sí, pero hechos de un material mucho menos maleable que el plomo", dice Brito.
Por Fernando Brito, de ladrillo - No hacen falta más que unas pocas líneas, al final de la nota de Folha Donde se anuncia que el inocuo Raúl Jungmann será Ministro de Seguridad Pública de Temer, para entender cuáles son los planes del Gobierno:
Una encuesta interna realizada por el MDB reveló que la seguridad pública es uno de los temas que más preocupa a los brasileños en la contienda presidencial. Con este objetivo, el equipo de marketing del presidente pretende reforzar una imagen de línea dura, acercándolo a la derecha. La idea es que aparezca con más frecuencia en fotos junto a soldados y generales y que adopte un discurso más contundente.
Los militares, por supuesto, son plenamente conscientes de ello y están aprovechando la situación para conquistar territorios que no han tenido durante décadas.
La ocupación del Ministerio de Defensa, a través del general (r) Joaquim Silva e Luna, es una solución de compromiso con el comandante del Ejército, Eduardo Villas Boas, quien patrocinó, incluso antes de que Temer llegara al poder, su nombramiento como secretario ejecutivo del Ministerio de Defensa a finales de 2015, durante el gobierno Dilma y con la llegada de Aldo Rebelo al cargo.
Jungmann en el Ministerio de Seguridad, pero con un ex militar profesional en Defensa, se especula, sería una forma de "separar" la cuestión de la intervención en la Seguridad Pública en Río y, así, evitar la percepción de politización en el uso de las Fuerzas Armadas como gendarmes del actual presidente. Luna sería una barrera "técnica" para el evidente propósito político que encarna Jungmann.
Veremos qué sucede con esta historia y, sobre todo, cuáles serán los resultados. Es el poder civil el que está introduciendo a los militares en la política y, peor aún, en el proceso electoral.
Es un grave error tratarlos como soldaditos de plomo, dispuestos en el tablero según la conveniencia política. Son soldados, sí, pero hechos de un material mucho menos maleable que el plomo.