Veja divide la factura de los dos períodos de 'racionamiento'.
La portada de Veja de este fin de semana marca la pauta que adoptarán los medios de comunicación en las próximas semanas. Si bien la crisis del agua parece más urgente que la energética, ambos problemas se agravarán. Así, la carga de cualquier eventual racionamiento de agua en São Paulo, que recaería sobre el gobernador Geraldo Alckmin, potencial candidato del PSDB a la presidencia en 2018, se compartirá con la presidenta Dilma Rousseff (incluso si no hay restricciones en el suministro eléctrico). Lo que está en juego es la disputa política. Sin embargo, Alckmin y Dilma deberían colaborar para resolver la crisis del agua en São Paulo, invirtiendo en la interconexión de cuencas.
247 - De un grifo seco se puede imaginar una bombilla fundiéndose. Así, la crisis de abastecimiento de agua en el sureste, que ya afecta a los estados de São Paulo, donde la situación es más crítica, pero también a Minas Gerais y Río de Janeiro, está intrínsecamente ligada al supuesto racionamiento energético que, según predicciones de algunos medios brasileños, será inevitable.
Con esto, una carga que recaería principalmente sobre los hombros del gobernador Geraldo Alckmin, un potencial candidato del PSDB a la presidencia en 2018, ahora también será compartida con la presidenta Dilma Rousseff.
Esta parece ser la estrategia de ciertos grupos mediáticos, empezando por la revista Veja, que en su portada de esta semana divide la carga de las dos situaciones de "racionamiento", a pesar de que el riesgo de escasez de agua en los grifos parece ser mucho mayor que el riesgo de cortes de luz.
En su editorial, escrita por Eurípedes Alcântara, Veja incluso aboga por la tolerancia. «El momento exige mucho más tolerancia, cooperación e ingenio individual, para que, colectivamente, podamos superar los difíciles meses que se avecinan», afirma el texto. «Si cada brasileño consumiera la mitad del agua y la electricidad a las que estaba acostumbrado en tiempos de abundancia, la crisis se superaría en menos tiempo y con menos sufrimiento».
Disputa política
Naturalmente, si el contexto político fuera diferente, el discurso de Veja y otros medios de comunicación sobre la crisis del agua sería mucho más duro. Ayer, en la caricatura de Chico Caruso, el diario O Globo prácticamente atribuyó la responsabilidad de la sequía en los embalses a la presidenta Dilma Rousseff (leer más). aquíPor lo tanto, lo que está en juego es únicamente la disputa política de 2018. Si el PSDB, que ha gobernado São Paulo durante más de veinte años y Minas Gerais durante los últimos doce, sale sacudido por la crisis del agua, entonces al menos la carga debería compartirse con el PT.
Más allá de la polémica mediática, lo cierto es que los gobiernos federal y estatal deben colaborar. Ayer, la presidenta Dilma Rousseff incluyó en el PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento) uno de los proyectos clave para garantizar el abastecimiento de agua en São Paulo: la interconexión del embalse Jaguari-Atibainha (leer más). aquí).
