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Vladimir Safatle: nos hemos convertido en una república fundamentalista

El filósofo Vladimir Safatle se muestra asombrado por la secuencia de acontecimientos totalitarios que se extendieron durante la transición del gobierno de Bolsonaro; dice: "no hay momento en la historia de la República brasileña en que representantes del poder religioso hayan tenido fuerza suficiente para vetar el nombre de un posible ocupante del Ministerio de Educación"; Safatle dice que la prohibición de un nombre en estas condiciones es un hecho sin precedentes.

Vladimir Safatle: nos hemos convertido en una república fundamentalista

247 El filósofo Vladimir Safatle se muestra asombrado por la secuencia de acontecimientos totalitarios que se están extendiendo durante la transición del gobierno de Bolsonaro. Dice: "nNo hay registro de ningún momento en la historia de la República Brasileña en el que representantes del poder religioso tuvieran la fuerza suficiente para vetar el nombre de un posible titular del Ministerio de Educación. Safatle afirma que el veto de un nombre en estas condiciones es un hecho sin precedentes. 

En un artículo publicado en el periódico Folha de S. PauloEl filósofo señala que la censura previa de un nombre para componer un ministerio “indica hasta dónde están dispuestos a llegar los miembros del futuro desgobierno en su uso explícito de la religión como elemento justificador del poder y de movilización en un intento de reconfigurar culturalmente el país”.

Safatle recuerda los orígenes de la democracia: "nunca está de más recordar cómo la democracia occidental nació, entre otras cosas, a través de la lucha contra la religión. Su impulso era la creación de un espacio político en el que la justificación del poder ya no estaría alimentada por ninguna forma de creencia en la elección divina y en el que el apoyo producido por el discurso religioso ya no desempeñaría un papel en los modos de producción de cohesión social.

Y refuerza la explicación respecto a su consolidación en el mundo moderno: “la democracia moderna, como gustaba creer Max Weber, estaría así ligada a un proceso de desencanto del mundo derivado de la pérdida del poder unificador de los mitos teológico-religiosos en la fundamentación de las esferas sociales de valores (cultura, arte, política, economía, ciencia, entre otras)”.