La estrategia de demonizar a Rusia
El periodista y geógrafo Manlio Dinucci, columnista del periódico Il Manifesto, analiza la participación de Italia en los planes de Estados Unidos para enfrentar las "actividades malignas" de Rusia.
247, con Il Manifiesto, de Manlio Dinucci El acuerdo de gobierno, estipulado en mayo pasado por el Movimiento Cinco Estrellas y la Liga, reafirma que Italia considera a Estados Unidos su "aliado privilegiado". Esta relación fue reforzada por el primer ministro Conte, quien, en su reunión con el presidente Trump en julio, estableció con Estados Unidos "una cooperación estratégica, casi un hermanamiento, en virtud de la cual Italia se convierte en un interlocutor privilegiado de Estados Unidos para los principales desafíos que debe afrontar".
Al mismo tiempo, el nuevo gobierno se comprometió a "una apertura hacia Rusia, para ser vista no como una amenaza sino como un socio económico" e incluso como "un socio potencial de la OTAN".
Es como intentar reconciliar al diablo con agua bendita. De hecho, tanto el gobierno como la oposición ignoran la estrategia estadounidense de demonizar a Rusia, cuyo objetivo es crear la imagen de un enemigo amenazante contra el que debemos prepararnos para luchar.
Esta estrategia fue delineada en una audiencia en el Senado (21 de agosto) por Wess Mitchell, Secretario de Estado Adjunto para Asuntos Europeos y Euroasiáticos: "Para contrarrestar la amenaza de Rusia, la diplomacia estadounidense debe estar respaldada por un poder militar incomparable y totalmente integrada con nuestros aliados y todos nuestros instrumentos de poder".
Al aumentar el presupuesto militar, Estados Unidos ha comenzado a "recapitalizar su arsenal nuclear", incluida la nueva bomba nuclear B61-12, que a partir de 2020 se desplegará en Italia y otros países europeos contra Rusia.
Estados Unidos –precisa el vicesecretario– ha gastado 11 millones de dólares desde 2015 (que llegarán a 16 millones en 2019) en la "Iniciativa Europea de Disuasión", es decir, para reforzar su presencia militar en Europa contra Rusia.
En el marco de la OTAN, lograron aumentar en otros 40 mil millones de dólares el gasto militar de los aliados europeos y establecer dos nuevos comandos, entre ellos el comando Atlántico contra la "amenaza de los submarinos rusos", ubicado en EEUU.
En Europa, Estados Unidos apoya especialmente a los "estados de primera línea", como Polonia y los países bálticos, y ha eliminado las restricciones al suministro de armas a Georgia y Ucrania (es decir, los estados que, con la agresión contra Osetia del Sur y el golpe de Estado en la plaza Maidán, provocaron la escalada de tensiones de Estados Unidos y la OTAN contra Rusia).
El funcionario del Departamento de Estado acusa a Rusia no solo de agresión militar, sino también de participar en "campañas psicológicas masivas contra la población de Estados Unidos y países europeos para desestabilizar la sociedad y el gobierno". Para llevar a cabo estas operaciones, que forman parte del "esfuerzo continuo del sistema de Putin por la dominación internacional", el Kremlin utiliza "las armas de la política subversiva empleadas en el pasado por los bolcheviques y el Estado soviético, actualizadas para la era digital".
Wess Mitchell acusa a Rusia de aquello en lo que Estados Unidos es experto: poseer 17 agencias federales de espionaje y subversión, incluido el Departamento de Estado.
La misma agencia que recientemente creó una nueva figura: el "Asesor Principal sobre Actividades Malignas Rusas", encargado de desarrollar estrategias interregionales. Con base en esto, las 49 misiones diplomáticas estadounidenses en Europa y Eurasia implementarán planes de acción específicos contra la influencia rusa en sus respectivos países.
Desconocemos el plan de acción de la embajada estadounidense en Italia. Quien lo sabrá, como "interlocutor privilegiado de Estados Unidos", es el primer ministro Conte. Debería comunicarlo al parlamento y al país antes de que las "actividades malignas" de Rusia desestabilicen a Italia.
Traducción de José Reinaldo Carvalho