«La palabra quiebra ya no es un término abstracto», afirma François Fillon.
El primer ministro francés anunció hoy el nuevo plan para combatir la crisis. Las severas medidas de austeridad buscan ahorrar 100 000 millones de euros para lograr un presupuesto público equilibrado para 2016.
Roberta Namour, corresponsal de 247 en París – Tras el ultimátum a Grecia y la presión sobre Italia, es hora de que Francia se apriete el cinturón. El país reveló hoy su nuevo paquete de medidas para abordar su déficit. El primer ministro François Fillon fue el responsable del "trabajo sucio" de anunciar, al mediodía (9:00 h, hora de Brasilia), cómo el gobierno pretende ahorrar algo más de 100 000 millones de euros para lograr un presupuesto equilibrado en 2016, por muy doloroso que sea para los franceses. El plan se anuncia como el más estricto desde 1945.
"La palabra quiebra ya no es un término abstracto", declaró Fillon con seriedad. Para garantizar la máxima calificación crediticia de Francia, el gobierno anunció ahorros suplementarios urgentes. El plan de austeridad permitirá un recorte adicional de 7 millones de euros en 2012 y 11,6 millones en 2013.
En 2012, el Estado planea reducir sus gastos en 1,5 millones y, a partir de 2013, el ahorro será de 1 millones anuales hasta 2016. El gasto en seguros de salud también se modificará: inicialmente fijado en el 2,8% del total, ahora reducido al 2,5%. El impuesto a las grandes empresas se reajustará un 5%. El IVA (impuesto sobre el valor añadido) aumentará del 5,5% al 7%.
La reforma de las pensiones, que reduce la edad de jubilación a 62 años y provocó fuertes protestas públicas en el país el año pasado, se adelantará un año, de 2018 a 2017. Los salarios del presidente y de los ministros franceses se congelarán hasta que el presupuesto esté equilibrado.
