La visita del Secretario del Tesoro de Estados Unidos tiene una importancia simbólica para la cooperación entre China y Estados Unidos, afirma un editorial de [nombre de la publicación]. Global Times
El periódico chino afirma que la visita indica una restauración gradual de los canales de comunicación entre las dos potencias.
Global Times - Tras muchos días de especulación, finalmente se ha confirmado, tanto por parte china como estadounidense, que la secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, visitará China del 6 al 9 de julio. Tras la visita del secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, a China hace casi tres semanas, esta visita de otro alto funcionario estadounidense indica, en cierta medida, una restauración gradual de las vías de comunicación entre ambos países. Como una de las figuras clave responsables de los asuntos económicos y comerciales de Estados Unidos, la visita de Yellen a China ha atraído especial atención, ya que se considera de gran importancia. Esto refleja las expectativas de estabilidad en las relaciones económicas y comerciales entre China y Estados Unidos en medio de la recesión económica mundial.
En comparación con sus colegas en Washington, Yellen mantiene una actitud relativamente pragmática hacia China. Se ha opuesto a la "disociación" de China y ha abogado por establecer relaciones económicas "necesarias" y "constructivas" con el país. También ha expresado su deseo de visitar China en varias ocasiones. En una audiencia reciente el mes pasado, Yellen declaró que a Estados Unidos no le conviene frenar el progreso económico del pueblo chino y que Estados Unidos debería aplaudir el éxito de China al sacar a cientos de millones de personas de la pobreza. Por lo tanto, si la visita de Yellen logra resultados pragmáticos tendrá un significado simbólico: si Washington se centra en la "competencia" o en la cooperación representa un indicador para juzgar si la racionalidad aún prevalece en su política hacia China.
Sin embargo, incluso antes de la partida de Yellen, Washington ya había revelado una serie de mensajes cruciales, y estas complejas señales merecen una interpretación cuidadosa. Junto con el anuncio de la visita de Yellen a China, Estados Unidos volvió a enfatizar los llamados "tres principios" sobre las relaciones económicas con China, propuestos por Yellen en un discurso pronunciado en abril. Esto parece marcar el tono para el viaje de Yellen a China, pero estos "tres principios" no transmiten muchas señales positivas para el diálogo. El primer principio enfatiza la protección de los "intereses de seguridad nacional" de Estados Unidos y sus aliados, lo que genera preocupación por una excesiva titulización. Si Estados Unidos no puede romper con su postura obstinadamente dura hacia China, ¿podrá la voz profesional del sector financiero estadounidense superar los obstáculos y aportar resultados tangibles a la cooperación económica y comercial entre China y Estados Unidos? Cuando el concepto de "seguridad nacional" se vuelve omnipresente, si Yellen podrá evitar la "trampa de la seguridad" sigue siendo una incógnita.
También observamos que algunos funcionarios estadounidenses afirmaron que el viaje de Yellen no logrará avances significativos, pero esperan mantener conversaciones constructivas y establecer canales de comunicación a largo plazo con el nuevo equipo económico de China. Las bajas expectativas de avances de los funcionarios de Washington indican una cosa: el círculo político estadounidense conoce bien la postura y la actitud de China al comunicarse con funcionarios estadounidenses. Por un lado, China está dispuesta a comunicarse activamente con funcionarios estadounidenses y se esfuerza por lograr resultados de cooperación mediante el diálogo; por otro, China siempre mantiene una postura firme respecto a sus intereses y principios fundamentales.
Para que esta visita sea fructífera, en lugar de basar las expectativas de "avance" en un enfoque de "Estados Unidos primero", sería mejor que Estados Unidos comenzara con las cuestiones más realistas del actual panorama económico y comercial entre China y ese país.
Por ejemplo, los aranceles impuestos a los productos chinos durante la administración Trump no se eliminaron, lo que ya ha demostrado ser perjudicial para ambas partes. Actualmente, el arancel sobre los productos estadounidenses importados a China es del 7,1%, mientras que el arancel sobre las exportaciones chinas a EE. UU. es del 19,2%, lo cual es desigual. Además, estos elevados aranceles recaen sobre las empresas y el público estadounidense, y también impactan la inflación estadounidense. Sin embargo, la administración Biden no ha hecho nada para corregir este error.
Además, Estados Unidos está abusando gravemente del concepto de seguridad nacional, incluso pisoteando los principios del libre comercio y las reglas del mercado internacional. Esto ha obstaculizado seriamente la inversión y las actividades comerciales normales entre ambos países, con más de 1.300 entidades chinas aún incluidas en diversas listas de vigilancia y sanciones estadounidenses. Cuando todo está vinculado a la seguridad nacional, se dificulta la actividad comercial. Yellen, como Secretaria del Tesoro de Estados Unidos, debe comprender que este perjuicio no es en absoluto unilateral.
Creemos que si la visita de Yellen puede lograr algún progreso sustancial, traerá más certeza y estabilidad a las comunidades empresariales de China y los EE. UU., lo que sería mucho más beneficioso que los "avances" previstos por los políticos anti-China en Washington.
También próximamente, el Enviado Especial Presidencial de EE. UU. para el Clima, John Kerry, visitará China nuevamente, y la Secretaria de Comercio de EE. UU., Gina Raimondo, también planea visitar China, según informes. Lograr una serie de contactos e interacciones en circunstancias de alta tensión entre China y EE. UU. no es fácil. La clave para que sean verdaderamente valiosos reside en la capacidad de ambas partes para impulsar asuntos prácticos que beneficien a ambos países y a sus pueblos, con una actitud profesional y pragmática. China siempre se ha adherido a los principios de respeto mutuo, coexistencia pacífica y cooperación mutuamente beneficiosa en sus relaciones con EE. UU. Esperamos ver acciones tangibles de EE. UU. para alcanzar un acuerdo.