Alemania y Francia unen fuerzas contra el espionaje.
Se espera que las acusaciones hechas por Francia y Alemania de que Estados Unidos está espiando a sus países, y de que incluso intervino el teléfono móvil de la canciller alemana, Angela Merkel, dominen la cumbre europea que comienza este jueves en Bruselas.
Por Luke Baker
BRUSELAS, 24 de octubre (Reuters) Se espera que las acusaciones hechas por Francia y Alemania de que Estados Unidos está espiando a sus países, y de que incluso intervino el teléfono móvil de la canciller alemana, Angela Merkel, dominen la cumbre europea que comienza este jueves en Bruselas.
La agenda de la reunión incluye diversos temas sociales y económicos, pero es probable que quede eclipsada por el debate sobre cómo responder a las sospechas de espionaje contra dos de los principales aliados europeos de Washington.
Para Alemania, el tema es particularmente delicado, ya que el espionaje evoca recuerdos de la vigilancia llevada a cabo por la Stasi, la policía secreta de Alemania del Este, donde Merkel creció.
Otros importantes aliados de Estados Unidos, como Brasil y Arabia Saudita, también se han quejado de las actividades de espionaje reveladas en junio por el ex técnico de inteligencia Edward Snowden.
En una nota con términos inusualmente duros, publicada el miércoles por la noche, un portavoz de Merkel dijo que la canciller había hablado por teléfono con el presidente estadounidense Barack Obama para pedir una aclaración.
"Dejó claro que considera que tales prácticas, si se confirman, son completamente inaceptables y las condena inequívocamente", afirma el comunicado.
Jay Carney, portavoz de la Casa Blanca, dijo que Obama aseguró a Merkel que Estados Unidos "no está monitoreando y no monitoreará" las comunicaciones de la canciller, lo que deja espacio para la interpretación de que esto ocurrió en el pasado.
El ministro de Asuntos Exteriores alemán, Guido Westerwelle, convocó al embajador estadounidense en Berlín para tratar el asunto, dijo el jueves un portavoz.
Francia también había expresado previamente su indignación después de que el periódico Le Monde informara que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) había recopilado decenas de miles de registros telefónicos franceses entre diciembre de 2010 y enero de 2013.
El presidente François Hollande dejó claro que tenía la intención de incluir la cuestión del espionaje en la agenda de la cumbre, pero no estaba claro si lo lograría.
Aunque Berlín y París deberían recibir la solidaridad de muchos de los 28 países de la UE, los asuntos internos no son competencia de la Unión Europea. Lo máximo que pueden esperar es una muestra de apoyo de los demás líderes y la exigencia de una explicación completa por parte de Estados Unidos.
Sin embargo, las acusaciones podrían animar a los países de la UE a apoyar nuevas normas de protección de datos. El Parlamento Europeo aprobó esta semana una legislación que revisa las normas de protección de datos de la UE, que datan de 1995.
Según las revelaciones de Snowden, Brasil también fue blanco del espionaje estadounidense. La presidenta Dilma Rousseff canceló una visita de Estado que tenía prevista a Washington este mes tras las acusaciones de que la NSA estaba espiando sus comunicaciones personales.