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Altman: Brasil debería prestar atención a las acciones de Obama.

"El líder de la principal potencia imperialista, ante la crisis, aunque sea moderadamente, opta por financiar al Estado mediante impuestos a las rentas más altas, ampliando los derechos e impulsando el mercado interno", mientras que "el gobierno de Dilma, en este momento, prefiere ceder terreno a la estrategia ortodoxa, recortando el gasto público y reduciendo las prestaciones", compara el periodista; Breno Altman también cita otras decisiones de Barack Obama, quien, "superando a la mayoría parlamentaria de derecha, legalizó a 5 millones de inmigrantes indocumentados" y "restableció las relaciones diplomáticas con Cuba"; "Obama está experimentando las mismas dificultades parlamentarias que su homólogo brasileño, pero está adoptando el enfoque opuesto para afrontarlas", afirma.

«El líder de la principal potencia imperialista, ante la crisis, aunque de forma moderada, opta por financiar al Estado mediante impuestos a las rentas más altas, ampliando los derechos e impulsando el mercado interno», mientras que «el gobierno de Dilma, en este momento, prefiere ceder terreno a la estrategia ortodoxa, recortando el gasto público y reduciendo las prestaciones», compara el periodista. Breno Altman también cita otras decisiones de Barack Obama, quien, «desafiando a la mayoría parlamentaria de derecha, legalizó a 5 millones de inmigrantes indocumentados» y «restableció las relaciones diplomáticas con Cuba». «Obama está experimentando las mismas dificultades parlamentarias que su homólogo brasileño, pero está adoptando un enfoque opuesto para afrontarlas», afirma. (Foto: Gisele Federicce)

247 - El presidente estadounidense Barack Obama ha dado ejemplos que deberían ser analizados con detenimiento por el sur del continente, argumenta el periodista Breno Altman. En un nuevo artículo publicado en su blog Opera Mundi, en colaboración con 247, compara algunas de las decisiones del mandatario estadounidense con las últimas adoptadas por la presidenta Dilma Rousseff al inicio de su segundo mandato.

Mediante un decreto presidencial, anulando la mayoría parlamentaria de derecha, legalizó a cinco millones de inmigrantes indocumentados. Inmediatamente después, Obama reanudó las relaciones diplomáticas con Cuba y suavizó el embargo que había durado medio siglo. Por si fuera poco, durante su tradicional discurso sobre el Estado de la Unión el 20 de enero, ante miembros de ambas cámaras del parlamento, propuso una reforma tributaria destinada a combatir la desigualdad social, ejemplifica el columnista.

Como señala Breno Altman, "el líder de la principal potencia imperialista, ante la crisis, aunque sea moderadamente, opta por financiar al Estado mediante la tributación de las rentas más altas, la ampliación de derechos y el impulso del mercado interno", mientras que el gobierno de Dilma, "en este momento, prefiere ceder terreno a la estrategia ortodoxa, recortando el gasto público y reduciendo las prestaciones, apostando más por medidas que atraigan flujos de capital que por fortalecer el consumo popular".

En lo que respecta al Congreso, según la evaluación de Altman, «Barack Obama enfrenta las mismas dificultades parlamentarias que su homólogo brasileño, pero adopta un enfoque opuesto para afrontarlas». Añade que, si bien representa «simplemente un proyecto para la renovación del capitalismo estadounidense, centrado en la reconstrucción del mercado interno de masas, esto no le impide sentar precedentes políticos que deberían analizarse con detenimiento en el sur del continente».

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