Biden y Erdogan discuten sobre el avión de combate F-16 y la candidatura de Suecia a la OTAN.
Los presidentes de Estados Unidos y Turquía reafirman su deseo de cooperación bilateral.
Reuters- El presidente estadounidense Joe Biden afirmó que el presidente turco, Tayyip Erdogan, reiteró el lunes, durante una llamada telefónica, el deseo de Ankara de comprar aviones de combate F-16 a Estados Unidos. Por su parte, Biden informó que Washington quiere que Ankara retire su objeción a la adhesión de Suecia a la OTAN. El intercambio tuvo lugar cuando Biden llamó a Erdogan para felicitarlo por su victoria en las elecciones presidenciales turcas del domingo.
Hablé con Erdogan. Lo felicité. Él todavía quiere llegar a un acuerdo sobre los F-16. Le dije que queríamos un acuerdo con Suecia, así que lo vamos a hacer. Volveremos a estar en contacto —dijo Biden a los periodistas antes de partir de la Casa Blanca hacia Delaware—.
Al preguntársele si esperaba alguna medida por parte de Erdogan con respecto al ingreso de Suecia en la OTAN, Biden respondió: "Planteé ese tema con él. Hablaremos más sobre ello la próxima semana".
Suecia y Finlandia solicitaron su ingreso en la OTAN el año pasado, abandonando su política de no alineamiento tras la invasión rusa de Ucrania. Las solicitudes de ingreso deben ser aprobadas por todos los miembros de la OTAN. Turquía y Hungría aún no han aprobado la solicitud de Suecia.
Turquía pretende adquirir aviones de combate F-16 y casi 80 kits de modernización por valor de 20 millones de dólares a Estados Unidos. Sin embargo, la venta está paralizada debido a las objeciones del Congreso estadounidense por la negativa de Ankara a aprobar la expansión de la OTAN, su historial en materia de derechos humanos y su política en Siria, si bien la administración Biden ha manifestado reiteradamente su apoyo a la venta.
Un paquete mucho más pequeño, de 259 millones de dólares, que incluye actualizaciones de software avanzadas para la flota actual de aviones de combate F-16 de Turquía, fue aprobado por el Congreso de Estados Unidos a principios de este año, días después de que Turquía ratificara la membresía de Finlandia en la OTAN.
La administración Biden ha rechazado repetidamente cualquier afirmación de "quid pro quo" entre la venta y la expansión de la OTAN, aunque el ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu, dijo en enero que la parte estadounidense había dejado claro que la aprobación de las ofertas de la OTAN sería vista positivamente por el Congreso.
Un grupo bipartidista de senadores, en una carta enviada a Biden en febrero, afirmó que el hecho de que Turquía no ratificara los protocolos de adhesión de Suecia y Finlandia, que aún estaban pendientes en ese momento, "pondría en duda esta venta pendiente", refiriéndose a los F-16.
Una fuente familiarizada con las conversaciones dijo que Estados Unidos ya le había dicho a Turquía que sería difícil obtener la aprobación del Congreso para el acuerdo de los F-16 si Ankara no daba su aprobación a Suecia.
Turquía ratificó la adhesión de Finlandia a la OTAN a finales de marzo, pero continuó oponiéndose a Suecia, alegando que Estocolmo alberga a miembros de grupos militantes que considera terroristas. Hungría tampoco ha aprobado aún la candidatura de Suecia.
La entrada de Suecia en la OTAN a mediados de julio, cuando la alianza celebrará una cumbre de líderes en Lituania, es una prioridad máxima para Washington.
La Presidencia turca, en un comunicado sobre la llamada entre Biden y Erdogan, informó que ambos líderes acordaron profundizar la cooperación en todos los aspectos de las relaciones bilaterales, que han cobrado importancia ante los desafíos regionales y globales.