Bolsonaro confirma que trasladará la embajada en Israel a Jerusalén.
El presidente electo Jair Bolsonaro (PSL) ha dado un giro radical a las relaciones internacionales de Brasil al confirmar, en una entrevista con un periódico israelí, que trasladará la embajada brasileña en Israel, actualmente ubicada en Tel Aviv, a Jerusalén. De confirmarse, Brasil será el tercer país en reconocer a Jerusalén como capital de Israel, lo que contraviene una serie de resoluciones de la ONU. Sin embargo, el traslado podría provocar un aislamiento diplomático y represalias comerciales por parte de los países árabes.
247 - El presidente electo Jair Bolsonaro (PSL) ha dado un giro radical a las relaciones internacionales de Brasil al confirmar en una entrevista con un periódico israelí que trasladará la embajada brasileña en Israel, actualmente ubicada en Tel Aviv, a Jerusalén. De confirmarse, Brasil será el tercer país en reconocer a Jerusalén como capital de Israel, lo que contradice una serie de resoluciones de las Naciones Unidas (ONU) que establecen que el estatus de la ciudad —considerada sagrada por católicos, judíos y musulmanes— debe definirse de común acuerdo con los palestinos.
"Cuando me preguntaron durante la campaña si haría esto una vez que asumiera la presidencia, respondí: 'Sí, les toca a ustedes decidir cuál es la capital de Israel, no a otras naciones'", declaró Bolsonaro al periódico "Israel Hayom". Desde la Guerra de los Seis Días en 1967, cuando ocupó Jerusalén Oriental, Israel ha considerado la ciudad su capital "única e indivisible". Sin embargo, los palestinos afirman que Jerusalén Oriental es la capital de un futuro Estado palestino.
Tras la elección de Bolsonaro, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, indicó que podría venir a Brasil para la toma de posesión del presidente electo, lo que marca la primera visita de un primer ministro israelí al país.
Sin embargo, la reubicación de la embajada brasileña enfrenta resistencia dentro del propio Ministerio de Relaciones Exteriores. Muchos diplomáticos creen que el traslado podría provocar un aislamiento diplomático y represalias comerciales por parte de los países árabes, importantes socios comerciales de Brasil en la región.