Brasil homenajea a Mandela con reunión de presidentes.
La presidenta Dilma Rousseff hace un gesto conciliador e invita a todos los presidentes brasileños vivos a unirse a ella en un viaje a Johannesburgo, donde participará en las ceremonias fúnebres del líder mundial Nelson Mandela; José Sarney, Lula, Fernando Henrique Cardoso y Fernando Collor tendrán la oportunidad durante el viaje de aliviar las tensiones; una tradición en los EE. UU., el buen entendimiento entre expresidentes no es común en Brasil; "Es un honor poder reunir a todos los expresidentes por un objetivo común", escribió Dilma en Twitter; ¿comienza una nueva era?
247 - Con la presencia de cuatro expresidentes de la República y la actual, Dilma Rousseff, Brasil rinde un homenaje muy significativo a Nelson Mandela, cuyos funerales comenzarán en Sudáfrica. Acompañaron a Dilma en el avión presidencial a Johannesburgo José Sarney, Lula, Fernando Henrique Cardoso y Fernando Collor. La invitación para la reunión con todos ellos provino del Palacio de Planalto.
Además de representar el mayor homenaje que un país podría rendir a Mandela, cuyo legado de lucha y paz durará para siempre, la reunión de todos los presidentes brasileños vivos seguramente servirá como una oportunidad para buenos debates políticos.
Aunque tradicional en Estados Unidos, las reconciliaciones entre expresidentes y el actual líder no son precisamente una característica de la democracia brasileña. De ahora en adelante, dependiendo del resultado de las conversaciones informales durante el viaje, podría comenzar una nueva era, mejor y más civilizada.
Al respecto, la presidenta Dilma comentó en Twitter: «Viajo acompañada de los expresidentes Sarney, Collor, Fernando Henrique y Lula para asistir al funeral del gran líder Mandela. Es un honor poder reunir a todos los expresidentes en torno a un objetivo común».
La presidenta también escribió que «el Estado brasileño se une para honrar a Mandela, un ejemplo que guiará a todos los que luchan por la justicia social y la paz». Según ella, el gesto «es una demostración de que los desacuerdos cotidianos no contaminan las posiciones del Estado brasileño».