Cae el gobierno de Bashar al-Assad en Siria
La caída de Assad pone fin a cinco décadas de dinastía familiar, pero plantea preocupaciones sobre la estabilidad en el país.
Reuters - Rebeldes sirios declararon el domingo en la televisión estatal que habían derrocado al presidente Bashar al-Assad, poniendo fin a 50 años de gobierno familiar en una ofensiva relámpago. Según informes, Assad huyó de Damasco con destino desconocido, mientras la capital celebraba el fin de un régimen marcado por la represión.
Según oficiales del ejército sirio, el mando militar informó a sus miembros que el régimen de Assad ha llegado a su fin. Aun así, las tropas continúan las operaciones contra grupos terroristas en ciudades como Hama, Homs y zonas rurales de Deraa. Miles de personas salieron a las calles de Damasco para celebrar, coreando "Libertad" y bailando en las plazas públicas.
"Celebramos con el pueblo sirio la liberación de nuestros prisioneros y el fin de una era de injusticia", anunciaron los rebeldes, citando la liberación de los reclusos de la prisión militar de Sednaya.
Una nueva fase de incertidumbre
La caída de Assad representa un cambio radical en Oriente Medio, que sacude a aliados como Rusia e Irán, mientras Hamás y otras facciones observan los acontecimientos con aprensión. El control rebelde del centro estratégico de Homs y de la principal carretera que conecta Damasco con la costa amenaza la continuidad territorial del régimen.
Grupos como Hayat Tahrir al-Sham (HTS), una antigua rama de Al Qaeda, se encuentran entre los actores clave en este nuevo escenario. «El verdadero desafío será garantizar una transición ordenada», declaró a Reuters Joshua Landis, experto en estudios de Oriente Medio. Según informes, el líder de HTS, Abu Mohammed al-Golani, ya ha iniciado contactos con el primer ministro Mohammad Ghazi al-Jalali para gestionar la transición. Jalali enfatizó la importancia de unas elecciones libres «para que los sirios puedan elegir su futuro».
A pesar del alivio para muchos sirios, persiste el temor a represalias o a la imposición de normas islámicas más estrictas por parte de HTS. El experto Joshua Landis advirtió que reconstruir la infraestructura destruida por el conflicto será un desafío colosal, que requerirá el levantamiento de las sanciones por parte de Europa y Estados Unidos.
Repercusiones regionales e internacionales
Estados Unidos y sus socios regionales siguen de cerca la situación. El presidente Joe Biden ha calificado los acontecimientos de extraordinarios y ha reafirmado su compromiso con la estabilidad en la región. Mientras tanto, Israel probablemente considere la caída de Assad como un golpe a Irán, pero sigue preocupado por el ascenso al poder de grupos extremistas.
La toma de Homs es emblemática para el movimiento rebelde, simbolizando un renacimiento tras años de resistencia destrozada. La liberación de miles de prisioneros y la huida desordenada de las fuerzas leales a Asad marcaron el momento.
El comandante kurdo Mazloum Abdi, líder de las Fuerzas Democráticas Sirias, declaró: «Estamos presenciando momentos históricos. Este es el comienzo de una Siria basada en la democracia y la justicia».
Con el futuro político aún incierto, la prioridad del nuevo gobierno será estabilizar las regiones conquistadas y garantizar que la transición de poder ocurra sin el caos que plagó a países como Irak después de la caída de Saddam Hussein.


