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Nuevo camino

Tras las transformaciones sociales en Europa, presiento que se respira el espíritu de 1968.

Lisboa – Al seguir de cerca los grandes cambios que se producen en Europa y los países del norte de África, percibo la atmósfera de 1968. La diferencia radica en que las reivindicaciones van más allá de las de la juventud de aquella época, y el protagonismo trasciende la edad.

Las dictaduras escleróticas caen o se ven presionadas por la movilización en redes sociales. Los partidos tradicionales ceden ante nuevas ideas. Crisis en Portugal, España, Italia, Francia y Grecia.

No me refiero únicamente a cuestiones económicas, sino a sociedades que han cambiado más allá de la capacidad de reacción y comprensión de sus representantes tradicionales. La gente sabe lo que no quiere, pero aún no define con precisión a qué aspira. Una nación es diferente de otra. Solo la voluntad de cambio las une.

Hablando de Europa, me siento obligado a "viajar" a Brasil. Mi país consagró a Marina Silva en las elecciones de 2010, pero ella no responde a la angustia global de los brasileños. Lula se está convirtiendo cada día más en una caricatura y no volverá. Dilma es rehén de la crisis fiscal que cocreó y heredó, de la monotonía fisiológica, de la cobardía ante las reformas que no tiene intención de implementar. Será un cometa de cuatro años fugaces.

Mi partido no va bien. Las disputas internas lo están minando.

Se pelean por la Secretaría General o el Instituto Teotônio Vilela, olvidando que el puesto verdaderamente importante, con potencial transformador, es el que hoy ocupa Dilma. El egocentrismo solo nos alejará de la posibilidad de alcanzar el poder. Las disensiones fratricidas revelarán vencedores ocasionales, algunos, y perdedores perpetuos, todos, en este juego de mezquindad y enanismo.

El Partido de los Trabajadores, tan desmoralizado como el oro que Midas creó, es sin duda un partido organizado. Aquí en Portugal, por ejemplo, cuenta con un núcleo duro desde hace 18 años. Brizola, que militaba en el PDT, mantuvo una estrecha relación con la Internacional Socialista.

¡No el PSDB! Ha creado la fantasía de que es autosuficiente y de que sus cuadros elaboran las mejores políticas. Partido de los ungidos, permite que los dirigentes se enfrasquen en intrigas contra otros dirigentes, obstaculizando la movilización y el trabajo productivo.

Mi candidato presidencial no figura en las encuestas de Ibope. Es un Fernando Henrique Cardoso más joven, capaz de implementar el Plan Real de tasas de interés, desarrollo sostenible y oportunidades sociales.

¿Tienes algún nombre? Podría ser Armínio Fraga, o alguien similar, porque para perder, basta con elegir al favorito del momento y ver cómo se resiente su orgullo. Es más, si ganas, tiene que valer la pena, como sucedió con Fernando Henrique Cardoso en 1994 y 1998.

Deseo éxito a la Convención Nacional del PSDB, con una sola exigencia: unidad. Y una recomendación: presten atención a los nuevos 68. No acepten el envejecimiento innecesario, no nieguen los ideales que surgieron contra los errores del PMDB y que, en 1988, propusieron un nuevo camino para la nación.

Adaptémonos a los tiempos, o los tiempos se volverán en nuestra contra.

 

*Diplomático, fue líder del PSDB en el Senado