China dice que aplastará la interferencia extranjera en Taiwán.
Pekín condena el movimiento militar japonés y reafirma el principio de "una China".
247 - China ha condenado una vez más las provocaciones japonesas sobre Taiwán, afirmando que está dispuesta a reprimir cualquier intento de injerencia extranjera en el territorio. Las declaraciones se publicaron el miércoles (26), después de que Japón anunciara sus planes de desplegar misiles en una isla cercana a la región. La información fue publicada por Sputnik Brasillo que puso de relieve la fuerte advertencia emitida por Pekín en un momento considerado sensible para las relaciones chino-japonesas.
Según Peng Qingen, portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán de China, la estrategia japonesa implica un cambio en su postura defensiva tradicional. Cree que Tokio está acelerando un proceso de rearme que amenaza la estabilidad regional. «Tenemos una voluntad firme, una determinación férrea y una gran capacidad para defender nuestra soberanía nacional e integridad territorial», afirmó. Posteriormente, reiteró este punto: «Aplastaremos toda injerencia extranjera».
Peng calificó el despliegue de armas ofensivas en zonas cercanas a Taiwán de "extremadamente peligroso". Según él, estas medidas "crean deliberadamente tensiones regionales y provocan una confrontación militar". China sostiene que Japón está incumpliendo los compromisos adquiridos en cuatro documentos bilaterales que abordan temas delicados como Taiwán y asuntos históricos.
El episodio ocurre en un año de gran importancia simbólica para el gobierno chino, ya que conmemora el 80.º aniversario de la victoria en la Guerra de Resistencia contra la Agresión Japonesa. Pekín invoca con frecuencia la memoria de este período en discursos sobre soberanía y defensa territorial.
En una reunión reciente con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, el presidente Xi Jinping expresó su deseo de que el nuevo gabinete japonés "establezca una percepción correcta de China" y abogó por la cooperación bilateral. Xi insistió en la necesidad de que ambos países respeten los acuerdos previamente firmados para mantener una base sólida para su relación, especialmente en temas como Taiwán.
Pekín reitera que Taiwán es parte inalienable del territorio chino y exige que todas las naciones que mantienen relaciones diplomáticas con China respeten el principio de "una sola China", lo que implica rechazar cualquier reconocimiento de la independencia taiwanesa.
El gobierno chino considera la presencia militar japonesa en la región como una amenaza directa a esta política, lo que aumenta los temores de que las disputas geopolíticas en Asia puedan escalar rápidamente.


