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China y Brasil: Rompiendo cuellos de botella con reformas y abriendo el futuro con cooperación

Ambos países contribuirán a un futuro compartido para el Sur Global y para toda la humanidad.

Lula y Xi Jinping en Pekín - 14 de abril de 2023 (Foto: Ricardo Stuckert/Distribución vía REUTERS)

Por Xi Pu (*) - Entre el 17 y el 21 de noviembre, el presidente chino Xi Jinping participará en la Cumbre del G20 y realizará una visita de Estado a Brasil. En este momento, cuando la atención mundial está puesta en China y Brasil, quiero contar tres historias.

En la década de 1960, un gran país, que podría haber gozado de una vida acomodada basándose únicamente en sus ventajas comparativas, se negó a ser definido como un mero «productor de materias primas», se comprometió a mejorar su estructura económica mediante la sustitución de importaciones y creó el «milagro económico» que captó la atención mundial. Como resultado, este gigante desarrolló la industria más completa de América Latina y el Caribe, logrando producir bienes manufacturados de complejidad media a alta, competitivos en el mercado internacional, y hasta el día de hoy continúa persiguiendo este sueño de industrialización con firmeza inquebrantable.

En la década de 1970, otro gran país inició con valentía y determinación el proceso de reforma y apertura. Impulsó su desarrollo y logró crear nuevas ventajas competitivas a nivel mundial. Cabe destacar que, tras contar con una industria manufacturera líder a nivel mundial, el país no quiso quedar relegado a los niveles inferiores de las cadenas de producción globales, sino que continuó mejorando la calidad de su crecimiento mediante un arduo trabajo, y hasta el día de hoy enfatiza que «la reforma y la apertura son un proceso continuo».

En la década de 1980, estos dos grandes países, trabajando codo a codo, lograron superar las barreras tecnológicas en teledetección satelital mediante investigación y desarrollo conjuntos. Crearon el Programa Satelital de Recursos Terrestres Sino-Brasileño (CBERS), reconocido como un modelo de cooperación Sur-Sur de alta tecnología. Hoy, el programa ha lanzado con éxito cinco satélites y, además, distribuye sus datos gratuitamente a países de África, América Latina y el Caribe. 

¿Por qué estoy contando estas tres historias?

Para recapitular la historia, si ampliamos nuestra perspectiva, podemos apreciar las características distintivas de China y Brasil: emprendedores, seguros de sí mismos, decididos, con visión de futuro, audaces en sus reformas para superar obstáculos y dispuestos a mostrar su identidad al mundo con acciones concretas, en lugar de ser definidos por otros. También podemos observar cómo ambos países llegaron a su situación actual desde el establecimiento de relaciones diplomáticas en 1974: unidos y fortaleciéndose mutuamente, lucharon codo a codo para superar dificultades y comparten los logros con sus hermanos en desarrollo.

Para honrar el presente. El Brasil actual, incluso tras recuperar su posición como la octava economía más grande del mundo, continúa sus esfuerzos para impulsar reformas estructurales y reducir el costo de vida mediante proyectos de gran envergadura como el Plan de Acción Conjunta y el programa Nueva Industria Brasil. La China actual, por su parte, se centra en promover una profundización más integral de las reformas en pos de la modernización china, al tiempo que ofrece oportunidades de desarrollo al mundo con la Iniciativa de la Franja y la Ruta, siempre con la mirada puesta en el futuro compartido de la humanidad. Hoy, China y Brasil mantienen una estrecha colaboración, impulsando conjuntamente el progreso de las relaciones bilaterales, defendiendo firmemente los intereses de los mercados emergentes y los países en desarrollo, e impulsando el desarrollo común del Sur Global.

Para inspirar el futuro. No me cabe duda de que esta visita logrará numerosos acuerdos y proyectos importantes, aportará beneficios concretos a chinos y brasileños e infundirá energía positiva, mediante la unión y la cooperación de los principales países emergentes, en este mundo cada vez más turbulento. Sin embargo, para mí, las mayores incógnitas son: ¿cómo elevarán ambos países aún más la Alianza Estratégica Global China-Brasil y configurarán los próximos cincuenta años dorados para las relaciones bilaterales desde tan alto nivel?; ¿cómo establecerán sinergias entre sus estrategias y, de este modo, promoverán sus propias reformas y desarrollo?; y ¿cómo contribuirán ambos a un futuro compartido para el Sur Global y para toda la humanidad? 

(*) El autor es un observador de asuntos internacionales con sede en Pekín.

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