"China está rompiendo la hegemonía estadounidense en Sudamérica", afirma Mathias Alencastro.
En una entrevista con TV 247, el politólogo Mathias Alencastro afirmó que China desempeña un papel importante como antagonista del imperialismo estadounidense. «Durante 100 años tuvimos que conformarnos, negociar o rebelarnos contra la hegemonía de Estados Unidos. Pero en 5 años vimos cómo esa hegemonía se desmoronaba». Ver
Por Víctor Castanho - El politólogo Mathias Alencastro analizó los impactos de la disputa geopolítica entre China y Estados Unidos en Sudamérica en el programa "Forças do Brasil", conducido por el periodista Mario Vitor Santos los sábados por TV 247. En opinión del investigador, si bien el gobierno de Jair Bolsonaro representó un punto de inflexión en la política exterior brasileña, colocando al país a la par de Estados Unidos, el plan fracasó.
“Cuando Bolsonaro fue elegido, la administración Trump creía que Brasil sería un firme defensor de los intereses estadounidenses entre los países latinoamericanos. Sin embargo, el país se aisló de sus vecinos y aumentó su relación con China”, señaló Alencastro.
El investigador del Centro Brasileño de Análisis y Planificación también afirmó que China desempeña un papel importante como antagonista del imperialismo estadounidense en Sudamérica. "Durante 100 años tuvimos que conformarnos, negociar o rebelarnos contra la hegemonía de Estados Unidos. Pero en 5 años hemos visto esta hegemonía desmoronarse porque China se opone al monopolio", afirmó.
China: Rompiendo la hegemonía estadounidense
“Observamos un movimiento en América Latina donde países históricamente favorables a Estados Unidos, como Colombia, Chile, Perú y Argentina, están profundizando sus vínculos con China”, afirmó el entrevistado, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Oxford. Según el investigador, la principal consecuencia de la mayor presencia china es el crecimiento de nuestra autonomía. “Hoy en día no nos enfrentamos a una sola potencia hegemónica como antes: nos enfrentamos a dos potencias en pugna. Es posicionando a América Latina en esta competencia que podemos sacar el máximo provecho del proyecto nacional brasileño”, afirmó.
Esta declaración deja claro que la presencia de China cuestiona la Doctrina Monroe, cuya principal característica es la política imperialista de Estados Unidos en los países latinoamericanos. La presencia china, formando un frente contra los estadounidenses, desmantela el monopolio norteamericano y brinda a los países sudamericanos la oportunidad de ser protagonistas de sus propias decisiones.
“Estoy absolutamente convencido de que un gobierno de Lula comprenderá esta situación y apostará por el Mercosur con el objetivo de negociar una nueva posición para Brasil en el mundo con Estados Unidos y China”, declaró Alencastro. Según él, es necesario un gobierno capaz de coordinar al bloque latinoamericano para negociar de forma uniforme. “El Mercosur es un mecanismo sólido para la negociación internacional con China y Estados Unidos. Brasil es mucho más fuerte si logra negociar a través del Mercosur, porque América Latina como bloque es mucho más competitiva”, argumentó.
Sin embargo, según el investigador, si bien estamos presenciando un profundo cambio geopolítico con el surgimiento de China en América, el país carece de la infraestructura necesaria para comprenderlo. Afirma que el avance chino y el consiguiente crecimiento "están ocurriendo de forma discreta".
La internalización de la economía y la paradoja de Bolsonaro: maldiciendo a China, pero representando al agronegocio.
“Actualmente, existe una internalización de la economía brasileña vinculada a la entrada de China como importante consumidor de materias primas. Sin embargo, aún no percibimos este movimiento del centro económico porque no contamos con un Estado que considere esta transversalidad”, afirma el investigador. “Carecemos de los instrumentos para monitorear el avance de China porque no conocemos a fondo el país. Prácticamente no tenemos periódicos con corresponsales en China, ni mucha gente escribiendo sobre China. Este es un ejercicio que Brasil aún necesita realizar: una campaña de capacitación gubernamental a gran escala para abordar el surgimiento de China”, añade.
Según el politólogo, Brasil necesita un estudio y una comprensión más profundos de la realidad china en todos sus aspectos. Cree que es necesaria una mayor presencia de China en las noticias y revistas científicas del país.
Paradoja de Bolsonaro
“El gobierno de Bolsonaro es el primer gobierno brasileño en adoptar una política agresivamente antichina desde una perspectiva retórica, y al mismo tiempo es el gobierno bajo el cual la integración económica entre Brasil y China alcanza su punto más intenso. Hay una inconsistencia entre las palabras y los hechos”, señaló Alencastro.
“Creo que el gran perdedor de todo esto fue Estados Unidos, porque la administración Trump creyó que Bolsonaro defendería los intereses estadounidenses en Latinoamérica”, añadió el investigador. “Sin embargo, como hemos observado, la administración Bolsonaro fue totalmente ineficiente en la integración y el control regional y en ningún momento impidió el avance de China en el continente”, concluyó.
Según Mathias Alencastro, Bolsonaro "supo mantener la ideología proestadounidense, estrechamente asociada al núcleo duro del gobierno, pero al mismo tiempo no condenó al ostracismo a China". Por lo tanto, la retórica y los actos performativos de Bolsonaro no son más que eso: una farsa para complacer a su electorado y a Estados Unidos. Para el investigador, es imposible negar la presencia de China como superpotencia y que su creciente influencia en América Latina desmantela el imperialismo yanqui.
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