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China grava los condones y las píldoras anticonceptivas en un intento de aumentar las tasas de natalidad.

Con el cambio en vigor desde el 1 de enero, los condones y las píldoras anticonceptivas ahora se tratan como cualquier otro producto de consumo.

Vista de Pekín (Foto: VCG)

247 - China inició 2026 con una medida simbólica y controvertida en su ofensiva para revertir el colapso demográfico: desde el 1 de enero, los condones y los anticonceptivos dejaron de estar exentos de impuestos y ahora están sujetos a un impuesto al valor agregado (IVA) del 13%, el tipo estándar aplicado a la mayoría de los bienes de consumo. Este cambio pone fin a una exención vigente durante aproximadamente tres décadas, creada durante la época en que el Estado fomentaba la anticoncepción.

La información fue difundida por la agencia Reuters, en un reporte publicado este viernes (2 de enero de 2026), y destaca el giro de Beijing: el país que durante décadas restringió los nacimientos ahora intenta, con medidas económicas y campañas culturales, convencer a sus ciudadanos de casarse y tener hijos.

Cambio demográfico y presión económica

El nuevo impuesto llega en un momento en que China se enfrenta a una crisis demográfica de consecuencias históricas. La población del país disminuyó por tercer año consecutivo en 2024, lo que refleja un descenso prolongado de la tasa de natalidad que los expertos consideran difícil de revertir a corto plazo.

El envejecimiento acelerado y la disminución de la población en edad laboral tienen implicaciones directas para el crecimiento económico y la sostenibilidad a largo plazo del modelo chino, un tema que ha estado en el centro de las preocupaciones del gobierno, especialmente durante un período de desaceleración e incertidumbre en el mercado laboral.

El declive actual tiene raíces profundas. La política del hijo único, vigente entre 1980 y 2015, moldeó los hábitos y expectativas sociales, a la vez que redujo el número de jóvenes en edad reproductiva. Pero el problema no puede explicarse únicamente por el pasado: los altos costos de la vivienda, la educación y el cuidado infantil, además de la precariedad laboral, han llevado a muchos jóvenes a posponer o abandonar sus planes de tener hijos.

"Medidas pro-fertilidad" y la estrategia de incentivos

En los últimos meses, el gobierno chino ha intensificado su paquete de medidas para intentar que el país sea más favorable a la fertilidad. Entre los ejemplos citados por Reuters se encuentran la decisión de eximir del impuesto sobre la renta los subsidios para el cuidado infantil y la creación de una asignación anual para el cuidado infantil, además de una serie de medidas adoptadas en 2024 para fomentar la formación de familias.

Una de las iniciativas más emblemáticas fue el impulso a que los colegios y universidades ofrecieran una "educación del amor", con el objetivo de retratar el matrimonio, las relaciones románticas, la fertilidad y la vida familiar desde una perspectiva positiva, una clara indicación de que el Estado pretende actuar no sólo sobre el bolsillo sino también sobre el imaginario colectivo y la cultura.

A finales de 2025, el tema volvió a ocupar un lugar destacado en la agenda política. Los líderes chinos reafirmaron, durante la Conferencia Central de Trabajo Económico, su compromiso de promover actitudes positivas hacia el matrimonio y la reproducción, como parte de un esfuerzo por estabilizar las tasas demográficas.

Contradicciones del nuevo impuesto

Si bien el impuesto puede presentarse como parte de una estrategia pronatalista, la medida también revela contradicciones y riesgos. Al encarecer los condones y anticonceptivos, el gobierno podría enfrentar críticas por afectar directamente el acceso a la prevención, especialmente entre los jóvenes y las poblaciones de bajos ingresos.

Además, la propia lógica económica del problema sugiere graves limitaciones a la eficacia de esta política. El descenso de la natalidad en China se debe, en gran medida, a que tener hijos se ha vuelto costoso y arriesgado desde el punto de vista financiero y social, y no a que los anticonceptivos sean baratos.

En este sentido, el nuevo impuesto funciona como una señal política: marca el punto de inflexión definitivo desde una época en la que la anticoncepción era subsidiada y alentada a un período en el que el Estado intenta revertir una tendencia demográfica que amenaza la economía.

Una crisis estructural que no se puede resolver por decreto.

El descenso de la tasa de natalidad en China no es sólo resultado de la antigua política de hijo único, sino también de factores contemporáneos: los altos costos de la educación y el cuidado infantil, la inseguridad laboral y un ritmo más lento de la economía han desalentado el matrimonio y la formación de familias.

Esto está llevando a una creciente comprensión, incluso entre los expertos, de que los programas de incentivos puntuales pueden tener un efecto limitado si no están acompañados de reformas estructurales: reducir el costo de vida, mejorar el ingreso familiar, implementar políticas de protección social y garantizar la estabilidad económica para los jóvenes.

¿Qué cambia a partir de ahora?

Con el cambio vigente desde el 1 de enero, los condones y las píldoras anticonceptivas se consideran ahora como cualquier otro producto de consumo, sujetos al IVA estándar del 13 %. La decisión, en sí misma, no revierte el descenso de la población, pero refuerza la máxima prioridad que el gobierno chino otorga a este asunto e indica que la lucha por la natalidad se ha convertido en un elemento central de la estrategia económica y social del país.

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