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Colombia inicia un proceso de paz histórico con las FARC.

El proceso estará liderado por el presidente Juan Manuel Santos, quien se distancia cada vez más del estilo de Álvaro Uribe.

Colombia inicia un proceso de paz histórico con las FARC (Foto: John Vizcaino/REUTERS)

BOGOTÁ (Reuters) - El gobierno colombiano y la guerrilla izquierdista de las FARC iniciarán próximamente conversaciones de paz en un nuevo intento por poner fin al violento conflicto interno que ha asolado al país sudamericano durante casi cinco décadas, según informó el lunes una fuente de alto rango.

El acercamiento, del que Estados Unidos tiene conocimiento, podría comenzar en Cuba o Noruega, pero ese detalle aún no se ha definido, añadió la fuente.

Sin embargo, reveló que las conversaciones de paz entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) deben incluir la no extradición de los máximos dirigentes de la guerrilla, muchos de los cuales son buscados por Estados Unidos por cargos de narcotráfico y terrorismo.

El propio Santos negó recientemente haber entablado conversaciones con las FARC, mientras que el grupo guerrillero, el más grande y activo del continente, guarda silencio sobre los rumores que surgieron hace unas semanas.

Altos recursos gubernamentales consultados sobre lo que parece ser un inminente inicio de conversaciones de paz con las FARC dijeron a Reuters que "no hay ningún acuerdo".

Sin embargo, anteriormente, la cadena de televisión Telesur, vinculada al presidente venezolano de izquierda Hugo Chávez, afirmó que el gobierno colombiano y las FARC habían firmado un acuerdo en La Habana, Cuba, para iniciar un proceso de paz.

El expresidente colombiano Álvaro Uribe, quien se ha convertido en el crítico más acérrimo de Santos, habló sobre un diálogo de paz en su cuenta de Twitter.

La noticia se produce en medio de un conflicto cada vez más intenso en diferentes regiones de Colombia, que ha afectado a sectores productivos como el petróleo, la minería y la energía, pero también a la población civil.

Tan solo el domingo, seis personas, entre ellas dos niños, murieron cuando explotó una bomba cerca de Vista Hermosa, una localidad del departamento de Meta, en el sureste de Colombia, una acción que el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, atribuyó a las FARC.

Aunque debilitado por una ofensiva militar respaldada por Estados Unidos en la que murieron varios de sus comandantes y miles de combatientes desertaron, el grupo rebelde aún conserva la capacidad de llevar a cabo ataques de gran impacto.

Con estas recientes acciones, el grupo guerrillero, que cuenta con unos 8.000 combatientes y está considerado una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea, aparentemente intentó demostrar su poderío militar antes de cualquier eventual negociación de paz, según los analistas.

El empeoramiento de la situación de seguridad fue el principal factor que contribuyó a la caída de la popularidad del presidente Santos. En agosto, cumplió la mitad de su mandato de cuatro años e inició un proceso de reorganización de su gabinete ministerial, que incluye una reorientación de sus principales políticas.

Las últimas negociaciones de paz con las FARC tuvieron lugar durante el gobierno del expresidente conservador Andrés Pastrana y duraron de 1999 a 2002, pero el proceso fracasó debido a una intensificación de los ataques y secuestros por parte del grupo rebelde.

La fallida negociación tuvo lugar en Colombia, en medio de una zona desmilitarizada de 42.000 kilómetros cuadrados —el doble del tamaño de El Salvador— después de que el gobierno accediera a ceder el control a los rebeldes, quienes lo utilizaron para protección, actividades de narcotráfico y fortalecimiento militar, según fuentes de seguridad.

(Información de Helen Murphy)