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La condena de Lula es una ofensiva del Poder Judicial, afirma un analista.

El secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), Pablo Gentilli, considera que la condena del expresidente Lula en segunda instancia revela la “enorme fragilidad democrática e inseguridad jurídica” que existe en Brasil; “Lo que está en juego en Brasil y en toda la región es una ofensiva del poder judicial”, declaró; “Estamos en una fase de fragilidad democrática que atraviesa Brasil y que experimenta toda América Latina”, añadió Gentilli.

El secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), Pablo Gentilli, considera que la condena del expresidente Lula en segunda instancia revela la “enorme fragilidad democrática e inseguridad jurídica” que existe en Brasil; “Lo que está en juego en Brasil y en toda la región es una ofensiva del poder judicial”, declaró; “Estamos en una fase de fragilidad democrática que atraviesa Brasil y que experimenta toda América Latina”, añadió Gentilli (Foto: Paulo Emílio).

Sputnik - Ayer (24) tuvo lugar el juicio contra el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, que culminó con su condena a 12 años y 1 mes de prisión. En una entrevista con Sputnik, el experto argentino Pablo Gentilli opinó que la decisión revela la enorme fragilidad democrática y la inseguridad jurídica que existen en Brasil.

El Tribunal Regional Federal de la 4ª Región (TRF-4), en Porto Alegre, condenó al expresidente brasileño por presunta corrupción y lavado de dinero, aumentando su sentencia de 9 a 12 años de prisión.

El analista internacional y secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), Pablo Gentilli, cree que la medida tiene como objetivo impedir que Lula vuelva a ser presidente, y afirma que "ahora se libra una doble batalla, tanto legal como política".

Según Gentilli, la decisión era esperada, ya que dos de los tres miembros del tribunal tienen estrechos vínculos con el juez Sérgio Moro.

“Todo indicaba que mantendrían el fallo de primera instancia”, dijo el analista a Sputnik Mundo.

Gentilli observó que el propio Moro admitió que no existía prueba alguna del supuesto soborno aceptado por Lula. El experto argentino señala que no hay documento que demuestre que el expresidente recibiera un apartamento en Guarujá a cambio de otorgar supuestos beneficios a una constructora. Asimismo, no hay pruebas de que el político pasara siquiera una noche en dicho apartamento, ni de qué beneficios ofreció realmente a la empresa, continúa Gentilli.

“Lo que está en juego en Brasil y en toda la región es una ofensiva del poder judicial”, declaró, advirtiendo además: “Estamos en una fase de fragilidad democrática por la que atraviesa Brasil y que experimenta toda América Latina”.

Así pues, Lula se enfrenta ahora a dos batallas: la judicial, en la que recurrirá ante el Tribunal Superior de Justicia, y la política, en la que pretende formar un amplio frente de izquierda, concluyó el secretario de CLACSO.