Los contratos de la era Lula-Gadafi podrían ya no ser válidos.
La decisión podría perjudicar a empresas brasileñas como Andrade Gutierrez y Petrobras.
247 - El ex presidente Lula nunca ocultó que uno de sus grandes amigos en el escenario internacional fue el dictador libio Muammar Gaddafi, derrocado y asesinado el año pasado en una acción militar liderada por la OTAN –Organización del Tratado del Atlántico Norte–.
Gracias a esta buena relación, varias empresas brasileñas ganaron grandes contratos en Libia, en proyectos muchas veces financiados por el BNDES.
Ahora, el nuevo primer ministro libio, Abdurrahim al-Keib, señala por primera vez que dichos contratos podrían perder su validez. Según declaró al periodista Jamil Chade, del periódico Estado de S. Paulo, «es necesario investigar si los contratos priorizaron el precio o las relaciones personales con el gobierno».
Pesos pesados
Entre las empresas brasileñas que se trasladaron a Libia, impulsadas por la relación Lula-Gadafi, se encuentran gigantes como Andrade Gutiérrez, Queiroz Galvão y la propia Petrobras. El caso más problemático es el de la empresa estatal, cuyos proyectos de exploración petrolera se han suspendido indefinidamente.
Ahora existe el temor de que el coste de esta aventura en África corra a cargo del Tesoro Nacional.
