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Crisis económica, ascenso de la extrema derecha y guerra en Ucrania marcan debates en Alemania

Las próximas elecciones serán unas de las más importantes en la historia moderna de Alemania.

El canciller del Partido Socialdemócrata (SPD), Olaf Scholz; el ministro alemán de Economía y Clima, Robert Habeck; el candidato a canciller conservador y líder del partido Unión Demócrata Cristiana (CDU), Friedrich Merz; y la colíder del partido Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel, en el programa de televisión "Quadrell" de RTL y NTV en Berlín (Foto: Kay Nietfeld/Pool vía Reuters)

por RFI Alemania, que en otro tiempo fue una potencia económica europea, ahora enfrenta estancamiento, ineficiencias burocráticas y una crisis de identidad alimentada por presiones externas y discordia interna.

Con el ascenso del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) y la profundización de las divisiones por la guerra en Ucrania, las próximas elecciones serán una de las más importantes en la historia moderna de Alemania.

Declive económico

Durante años, Alemania prosperó gracias a un modelo económico basado en el gas ruso barato y en las crecientes exportaciones a China.

Ese modelo ya no funciona. El aumento vertiginoso de los costos energéticos, la creciente competencia china y la lenta adaptación tecnológica han dificultado el crecimiento del país.

La economía alemana se ha contraído en cada uno de los dos últimos años y para finales de 2024 habrá crecido solo un 0,3% desde 2019.

En contraste, las economías de Estados Unidos y China se expandieron más del 11% y casi el 26%, respectivamente.

Los gigantes manufactureros están trasladando sus inversiones al exterior, alegando excesiva burocracia y precios energéticos poco competitivos.

Los líderes de la industria advierten que la desindustrialización ya está en marcha y que las empresas están trasladando la producción a Asia y Estados Unidos para escapar de los altos costos de la electricidad.

Incluso con la transición hacia tecnologías verdes y digitales, el progreso sigue siendo lento.

Los líderes empresariales piden reformas para reducir la burocracia y crear un entorno más favorable para las empresas.

Pero sigue siendo incierto si el próximo gobierno tendrá la voluntad política de implementar estos cambios.

El ascenso de la extrema derecha

En medio de la ansiedad económica y la creciente frustración con los partidos tradicionales, el partido de extrema derecha AfD está experimentando un apoyo sin precedentes.

Con alrededor del 20% de la intención de voto, el partido está camino de lograr su mejor resultado electoral hasta la fecha.

Los líderes de AfD han explotado los temores relacionados con la migración, el declive económico y lo que ellos llaman la "debilidad" de los partidos tradicionales de Alemania.

El debate adquirió un tono internacional la semana pasada cuando el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, hizo un polémico llamado a Alemania para que abandone su histórica aversión a trabajar con la extrema derecha.

Sus comentarios provocaron protestas masivas en Berlín y un acalorado debate televisado entre los candidatos.

El líder de la CDU, Friedrich Merz, que actualmente lidera las encuestas, rechazó firmemente la interferencia estadounidense y declaró: "No permitiré que un vicepresidente estadounidense me diga con quién puedo hablar aquí en Alemania".

Sin embargo, la AfD acogió con satisfacción las declaraciones de Vance.

La líder del partido, Alice Weidel, declaró que Alemania no debe aislar a millones de votantes, reforzando el intento de la AfD de legitimarse dentro de la política tradicional.

Con un electorado profundamente dividido, ya no se puede descartar la posibilidad de negociaciones de coalición con la AfD, un hecho impactante en la política alemana.

La guerra en Ucrania y la tensión transatlántica

Las dificultades económicas y las batallas políticas de Alemania se desarrollan en medio de crecientes tensiones con Washington por la guerra en Ucrania.

El canciller Olaf Scholz ha insistido en que Europa debe participar en cualquier negociación de seguridad sobre Ucrania, contradiciendo la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de mantener conversaciones directas con el presidente ruso Vladimir Putin.

Las advertencias de Scholz llegan en medio de crecientes preocupaciones en Europa sobre el compromiso de Estados Unidos con la OTAN y la seguridad europea.

El enviado especial de Trump a Ucrania, Keith Kellogg, dijo que si bien Europa puede "dar su opinión", no será un participante directo en las negociaciones.

Scholz, sin embargo, mantiene su postura: “Ninguna decisión se tomará ignorando a Kiev. Europa no lo permitirá”.

La crisis energética de Alemania se ha visto agravada por su firme apoyo a Ucrania.

La decisión de cortar lazos con el gas ruso provocó que los precios de la energía aumentaran más del doble, asfixiando aún más a industrias que ya luchaban por competir a escala global.

Algunos analistas sostienen que los problemas económicos de Alemania son en parte autoinfligidos, ya que sus líderes no anticiparon las consecuencias económicas a largo plazo de su postura geopolítica.

Una nación en una encrucijada

A pocos días de las elecciones, Alemania afronta un momento decisivo.

Los votantes están divididos entre las dificultades económicas, la polarización política y un futuro geopolítico incierto.

El próximo gobierno tendrá que abordar el declive industrial de Alemania, redefinir su enfoque hacia las alianzas internacionales y navegar la creciente influencia de la extrema derecha en la política interna.

Durante décadas, Alemania se ha enorgullecido de su estabilidad y su política basada en el consenso.

Pero estas elecciones marcan una ruptura con esa tradición. El país que una vez marcó la pauta económica de Europa ahora lucha por encontrar su lugar.

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