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Cristina Kirchner llena el estadio en vísperas de las elecciones en Argentina.

En la recta final de la campaña electoral regional en Argentina, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner llenó de energía y emoción el estadio Presidente Juan Domingo Perón, sede del Racing Club, en la ciudad industrial y obrera de Avellaneda; el evento, que recibió poca cobertura en los principales medios de comunicación, reunió a unas 100 personas, informa Helena Iono, desde Buenos Aires; Kirchner es candidata al Senado.

Cristina Kirchner (Foto: Giuliana Miranda)

Helena Iono, de Buenos Aires a Brasil 247 - El evento político de inicio de semana, poco visto en los medios de comunicación convencionales pero intensamente observado en las redes sociales e internacionales, fue el acto final de la campaña electoral de Unidad Ciudadana (UC), donde la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner aportó energía y emoción al estadio Presidente Juan Domingo Perón, sede del Racing Club, en el municipio obrero-industrial de Avellaneda, durante la festividad correspondiente al histórico “Día de la Lealtad” del 17 de octubre (1945).

Vale la pena conocer un poco sobre este famoso estadio deportivo para comprender la importancia histórica de este acto político.

Ante esta escena armoniosa de cánticos, himnos, gritos y vibraciones de esta multitud (unas 100 personas, con una presencia masiva de militantes kirchneristas-peronistas), era imposible no conmoverse. 

El estadio fue construido durante la primera presidencia de Perón.

Varios trabajadores partieron de Avellaneda y marcharon hacia la Plaza de Mayo el 17 de octubre, exigiendo la liberación de Perón, quien era Secretario del Trabajo y se encontraba preso en la Isla Martín García. Posteriormente fue liberado y se celebraron elecciones. En 1956, se estableció una emisora ​​de radio clandestina en Avellaneda, lo que marcó el inicio de la resistencia peronista. Uno de sus líderes fue el general Valle, un nacionalista, quien fue descubierto y ejecutado.
La elección de Cristina de Avellaneda, en las afueras urbanas de Buenos Aires, para esta fecha y este lugar crucial fue simbólica.

Miles de jóvenes, incluso ancianos con muletas, familias con niños y grupos del movimiento obrero, sindicatos, asociaciones vecinales y organizaciones políticas de base marcharon hacia el estadio. Tras caminar kilómetros y cruzar el famoso puente de Pueyrredon, convergieron con fuerza y ​​determinación para apoyar a Cristina y a los candidatos del Frente Unidad Ciudadana (UC) en las elecciones legislativas del próximo fin de semana.

La lista electoral de la UC está compuesta por Cristina Kirchner como primera candidata a senadora (con votos garantizados), acompañada por el exministro de Relaciones Exteriores Jorge Taiana, también candidato a senador, y Fernanda Vallejos (economista) y Roberto Salvarezza (científico) como candidatos a diputados nacionales, todos ellos de la provincia de Buenos Aires. Le siguen en la lista los candidatos a la Cámara de Diputados Daniel Scioli (exgobernador de la provincia de Buenos Aires), Fernando Espinoza (líder del Partido Justicalista de Buenos Aires) y exalcalde de La Matanza (bastión del kirchnerismo), Vanesa Siley (La Campora, sindicalista) y Hugo Yasky (secretario general de la CTA, sindicalista), además de otros 14 candidatos a diputados de la provincia de Buenos Aires.

Hay tres escaños en el Senado en juego, que probablemente ocuparán Cristina Kirchner (UC) y Esteban Bullrich (Cambiemos), ministro de Educación de Macri. El tercer escaño se disputará entre Jorge Taiana (UC) y Gladys Gonzáles (Cambiemos), dependiendo de qué lista obtenga la mayoría de los votos. Asegurar este tercer escaño para UC se considera crucial para fortalecer una mayoría que pueda respaldar a Cristina en su batalla parlamentaria para frenar la histeria neoliberal y las medidas de austeridad anunciadas por Macri tras las elecciones de octubre.


En su discurso final, Cristina recalcó varios puntos que ya había expresado con vehemencia durante su campaña: “Todavía tenemos tiempo para detener esto; no permitamos que estas políticas sigan avanzando y endeudando al país”; “Si Evita viviera, votaría por Cristina, y Perón votaría por Taiana, ¡y ambos votarían por Unidad Ciudadana!”; denunció el sabotaje perpetrado por la compañía ferroviaria que interrumpió el servicio en la línea Roca ese día, la ruta por la que viajaban los manifestantes de La Plata; simultáneamente, Telecentro y Speedy cortaron el internet, provocando un apagón informativo. Pero Cristina afirmó con firmeza: a pesar de todas las amenazas, “¡no iremos a la luna!” (en alusión a la lista de 562 opositores que Macri amenazó con enviar a otro planeta).

El caso de Santiago Maldonado: A esto se suma el clima de tensión generado por el repentino hallazgo ayer de un cuerpo, identificado como el de Santiago Maldonado, en el río Chubut, en la localidad de Pul Lof (Patagonia), a pocos días de las elecciones del domingo, con amplia cobertura de los principales medios de comunicación; los mismos medios que, durante los últimos dos meses, han ignorado la enorme demanda social e internacional de información sobre el paradero de este joven desaparecido durante la represión contra el pueblo mapuche. Persiste la pregunta entre quienes lucharon por su desaparición, especialmente su familia y los movimientos de derechos humanos: ¿por qué recién ahora, 78 días después de la desaparición del joven Santiago, en el mismo lugar ya registrado por la policía en septiembre, como si el cuerpo hubiera sido colocado allí, según afirman los mapuches y los delegados locales? Comprender lo que subyace a estos macabros y tristes sucesos no es sencillo; desafía toda normalidad dentro de un sistema democrático al borde del colapso.

Se están formando preguntas y opiniones en una dirección no necesariamente prevista por el gobierno, acostumbrado como está a la manipulación diabólica a través de Clarín y los medios hegemónicos. La investigación realizada por el CEOP (Centro de Estudios de Opinión Pública) en la provincia de Buenos Aires, entre 1500 personas de diversas edades, géneros y condiciones sociales, es interesante. Los resultados mostraron: 58,2% a favor de la renuncia de Patricia Bulrich; 62% responsabilizando al gobierno nacional por la desaparición de Santiago Maldonado; y 53% creyendo que hubo un acuerdo entre el gobierno y la Gendarmería para ocultar la verdad. Continúa leyendo. Se revela una situación en la que el gobierno está perdiendo el control. Hay voces que afirman que Macri no quería que el cuerpo apareciera antes de las elecciones, en una calculada manipulación político-mafiosa del asesinato del joven Maldonado, que está a punto de convertirse en un crimen de lesa humanidad. Pero medios alternativos, como C5N y periodistas de resistencia, aportan su precisa labor informativa al debate central del momento. El programa “Minuto Uno”, por ejemplo, expone pruebas de responsabilidad directa de figuras gubernamentales, desde el Jefe del Gabinete de Seguridad, Pablo Noceti, actuando bajo órdenes del Ministerio de Seguridad bajo Patricia Bullrich, en los actos de represión y encubrimiento del caso Maldonado.

Roberto Bacman, director de CEOP, citado en el artículo de Raúl Kollmann (pág. 12), ofrece un análisis interesante: “Todavía hay demasiadas dudas. Mientras tanto, la gente toma postura, estructura opiniones y genera actitudes. En resumen, hasta que la verdad salga a la luz definitivamente, lo que más importa son las percepciones. A esto se le llama realidad percibida. En este trabajo de campo, realizado en la provincia de Buenos Aires, apenas un día después del hallazgo del cuerpo, 6 de cada 10 personas se mostraron convencidas de que el gobierno nacional sigue siendo el principal responsable de esta desaparición. La figura que con mayor fuerza ostenta esta responsabilidad es Patricia Bullrich, debido a su cargo como ministra de Seguridad y por su presunta protección de las acciones de la Gendarmería”. 

No cabe duda de que el hallazgo de un cuerpo, probablemente el de Santiago Maldonado, supone un quebradero de cabeza para el Gobierno. Y despierta la imaginación popular, que maneja plazos mucho más cortos que la justicia. De hecho, se espera que las urnas en las elecciones del próximo domingo reflejen la opinión pública sobre el caso Maldonado, tal como se ha manifestado en esta encuesta, y que no se espere a los largos plazos del sistema judicial, que ni siquiera garantizan la justa incriminación del Gobierno y las fuerzas de seguridad. Ojalá el voto político se desate pronto para abrir un camino hacia la verdadera justicia.


El mismo día en que Cristina Kirchner llenó a rebosar el estadio Juan Domingo Perón (Racing), Macri celebró su modesto acto de campaña en el pequeño estadio de la llamada Ferroviária Oeste, protegido por un selecto grupo de candidatos y el centro de mando de su gobierno, integrado por empresarios. Desde allí lanzó una vez más su bravuconería y amenazas contra sus opositores: “Hemos empezado a expulsarlos del país. Es un camino largo, pero vamos bien. No nos detendremos”. Para imponer el terror de las medidas de austeridad neoliberales en Argentina, Macri recurrirá a la fuerza y ​​a la supresión de los derechos democráticos para enfrentarse a los sindicatos tradicionales y a la organización popular.

En este momento, al concluir esta nota, acabamos de recibir la triste confirmación de que ha comenzado la autopsia al cuerpo hallado en el río Chubut: se trata de Santiago Maldonado. La noticia ha conmovido a toda Argentina. Miles de personas, familias, marchan esta noche con velas y banderas para rendirle homenaje en la Morgue Judicial y en la Plaza de Mayo. No solo lágrimas, sino también reflexiones sobre qué camino político seguir para que se haga justicia. Debemos considerar la enorme dimensión social que ha adquirido el caso de Santiago Maldonado desde su desaparición el 1 de agosto, en este contexto de destrucción económica y social que azota a Argentina desde 2016. Una avalancha de hombres y mujeres, activistas y vecinos, 400 personas, ocuparon la Plaza de Mayo; y posteriormente, se sucedieron continuas movilizaciones masivas. Las repercusiones mundiales fueron enormes porque este joven, que no era un líder político conocido sino un ciudadano de una familia que lo apoyaba, contaba con el respaldo de todas las organizaciones de derechos humanos de Argentina, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, intelectuales y periodistas de CELS, C5N y otros medios alternativos. El caso de Santiago Maldonado marcará un hito. Habrá un antes y un después de Santiago en el equilibrio de poder en este país.

Es cierto que quienes quieren imponerse por la fuerza, pisoteando la memoria del pueblo argentino, sus derechos humanos y laborales sostenidos por el bastión de las luchas del movimiento obrero kirchnerista-peronista, independientemente del resultado electoral y de las maniobras mediáticas y financieras de Cambiemos, ya saben que el voto es volátil, transitorio, y que quienes marcharon al estadio Juan Domingo Perón el 16 de octubre son los votantes de conciencia, los persistentes que tarde o temprano reunirán el amplio y organizado apoyo social de la mayoría de las fuerzas políticas del país, incluida la llamada clase media oscilante, hacia la plena justicia y la necesaria transformación social.