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Cuba aboga por un orden internacional basado en la solidaridad.

Cuba hizo un llamamiento a la comunidad internacional el miércoles (27) para que contribuya a la construcción de un nuevo orden mundial basado en la solidaridad humana y la justicia, en el que el diálogo y la cooperación tengan prioridad en la resolución de conflictos; hablando en la Conferencia de Desarme en Ginebra, el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Marcelino Medina, pidió salvaguardar a las futuras generaciones del flagelo de la guerra y del sufrimiento devastador que causa.

Cuba aboga por un orden internacional basado en la solidaridad.

247, con Prensa Latina - Cuba hizo un llamamiento a la comunidad internacional el miércoles (27) para que contribuya a construir un nuevo orden mundial basado en la solidaridad humana y la justicia, en el que el diálogo y la cooperación tengan prioridad en la resolución de conflictos.

En su intervención en la Conferencia de Desarme celebrada en Ginebra, el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Marcelino Medina, hizo un llamamiento para salvaguardar a las futuras generaciones del flagelo de la guerra y del devastador sufrimiento que provoca.

“Trabajar incansablemente para preservar la paz y la seguridad internacionales, y fomentar las relaciones amistosas entre las naciones basadas en el respeto a los principios de igualdad soberana y libre determinación de los pueblos, debe seguir siendo un compromiso de la ONU y de sus Estados miembros”, subrayó.

El diplomático denunció que en 2017 se gastaron 1,74 billones de dólares en gastos militares, la cifra más alta desde el fin de la Guerra Fría.

Lamentó que cada año se inviertan sumas exorbitantes en la industria bélica, se modernicen los arsenales nucleares existentes y se desarrollen nuevos sistemas de este tipo de armamento, en lugar de destinar esos recursos a fomentar la paz, combatir el hambre y la pobreza e implementar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

"El desarme nuclear sigue paralizado, y la existencia de enormes arsenales nucleares podría desencadenar un invierno nuclear, lo que constituiría una amenaza grave e inminente para la supervivencia de la humanidad", advirtió.

El viceministro de Relaciones Exteriores destacó la gran importancia que Cuba otorga a la promoción del multilateralismo como principio básico de las negociaciones sobre desarme y no proliferación de armas nucleares.

En este contexto, expresó su preocupación por la decisión de Estados Unidos de retirarse del Plan de Acción Integral Conjunto o Acuerdo Nuclear con Irán y, más recientemente, del Tratado sobre Misiles de Alcance Intermedio y Corto Alcance firmado con Rusia en 1987.

«La comunidad internacional no puede permanecer pasiva ni en silencio, y mucho menos cuando ve el fortalecimiento del papel de las armas nucleares en las doctrinas de defensa y seguridad de ciertos Estados poseedores», afirmó.

Advirtió que estas naciones están cada vez más dispuestas a considerar el uso de estas armas, incluso en respuesta a las denominadas "amenazas estratégicas no nucleares".

Medina condenó el papel de las armas nucleares en las doctrinas, políticas y estrategias de seguridad, así como la amenaza de su uso, al tiempo que reiteró el derecho inalienable al uso pacífico de la energía nuclear.

Utilizó la plataforma de este foro multilateral para ratificar la validez de la proclamación de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, adoptada en la Segunda Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, celebrada en La Habana en 2014.

El representante cubano denunció la creciente presión y las acciones del gobierno estadounidense para preparar lo que él denominó una aventura militar, disfrazada de "intervención humanitaria", contra la República Bolivariana de Venezuela.

«La historia juzgará con severidad una nueva intervención militar imperialista en la región y la complicidad de quienes la apoyan irresponsablemente», advirtió el viceministro de Asuntos Exteriores.

Consideraba que lo que se decide hoy en Venezuela no es solo la soberanía y la dignidad de América Latina, el Caribe y los pueblos del Sur, sino también la supervivencia de las normas del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas.

Tenemos la responsabilidad de proteger a las futuras generaciones del flagelo de la guerra, de salvar el planeta y de crear las condiciones en las que se pueda mantener la justicia y se puedan respetar las obligaciones derivadas de los tratados internacionales, concluyó.