El desafío de Francia es fomentar un sentido de unidad.
París se ha convertido en la capital del mundo; bajo el liderazgo de François Hollande, unos 50 líderes mundiales y más de 3,7 millones de personas salieron a las calles en Francia por 'Charlie' y los valores de la República; pero en casa, el gobierno no tiene voz contra una sociedad cada vez más individualista e 'islamófoba'; por Roberta Namour, corresponsal de 247 en París.
Roberta Namour, corresponsal de 247 en París - "Ayer Francia reanudó la batalla", informó un periódico internacional sobre la mayor movilización jamás vivida por el país en respuesta a los recientes atentados terroristas en París.
Más de 3,7 millones de franceses salieron a las calles en solidaridad con las víctimas de Charlie Hebdo y los policías y rehenes asesinados durante la fuga de los terroristas implicados en el caso. Es más, marcharon por los valores de la República.
En una sola tarde, París se convirtió en la capital del mundo. Bajo el liderazgo de François Hollande, más de 50 líderes mundiales, entre ellos el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, desfilaron por el "Charlie".
La impresionante demostración de unidad, sin embargo, no alivia el desafío que enfrenta el país de adoctrinar a una sociedad cada vez más individualista e "islamófoba".
El minuto de silencio propuesto por el gobierno tras los atentados, por ejemplo, fue rechazado por el 80% de los estudiantes de una clase en Seine-Saint-Denis, un suburbio de París. Reacciones similares se observaron en otras escuelas del país, como lo demuestran las agresivas manifestaciones en redes sociales.
