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La derecha chilena quiere detener a cualquiera que elogie a Allende.

Diputados UDI denuncian que Allende "violó la Constitución y los derechos humanos" y que "defenderlo debería ser un delito" penado con multa y hasta tres años de cárcel; reportaje de Víctor Farinelli, en Opera Mundi.

Una simpatizante de la candidata presidencial chilena Michelle Bachelet de Nueva Mayoría sostiene su cartel junto a una pancarta con la imagen del expresidente socialista Salvador Allende, durante un acto de campaña en la ciudad de Valparaíso, a unos 121 km (75 mi (Foto: Leonardo Attuch)

Por Víctor Farinelli, en Ópera mundial

Tres diputados chilenos del partido derechista UDI (Unión Demócrata Independiente) lanzaron esta semana un proyecto de ley que pretende criminalizar a "todos aquellos que nieguen, minimicen o ensalcen" los hechos ocurridos durante el gobierno del expresidente socialista Salvador Allende (1970-1973), proponiendo incluso una pena de cárcel de hasta tres años para quienes lo hagan, además de una multa.

La iniciativa generó controversia principalmente debido a la controversia histórica planteada por los diputados autores de la propuesta. «Quien conoce la verdad de la historia chilena sabe que Allende violó la Constitución y los derechos humanos, mucho más de lo que se dice que ocurrió durante el gobierno militar [en referencia a la dictadura de Augusto Pinochet, 1973-1990], y por lo tanto creemos que defender un gobierno de ese tipo debería ser un delito», declaró el diputado conservador Ignacio Urrutia a la prensa chilena. Los otros autores son los diputados Gustavo Hasbún y Jorge Ulloa.

Los diputados no sólo insisten en que el proyecto está centrado en la figura de Allende, asegurando que tienen lecturas de otros historiadores que los respaldan, sino que también reconocen que es una respuesta al proyecto presentado en diciembre de 2014 por la diputada comunista Karol Cariola, llamado Nadie en la calle tomará tu nombre. (“Ninguna calle llevará su nombre”), que pretendía prohibir los homenajes a figuras vinculadas a la dictadura por parte del Estado.

Jorge Barahona / Flickr CC

Salvador Allende fue presidente de Chile entre 1970 y 1973 y fue derrocado por un golpe militar; un proyecto de ley pretende castigar a quienes lo elogien.

La propuesta tuvo gran impacto y fue duramente criticada en el país. El diputado Urrutia citó el proyecto comunista para justificar su iniciativa: «Este no es un proyecto ridículo, es un proyecto serio, tan serio como el del diputado Cariola, que fue aprobado por la Comisión de Constitución y Justicia y llevado al pleno (donde fue rechazado), y esperamos recibir el mismo tratamiento». 

Sin embargo, el proyecto citado por Urrutia era muy diferente, según la propia autora. «Nuestro proyecto no pretendía vulnerar la libertad de las personas, sino más bien determinar que el Estado no puede realizar este tipo de homenajes, que las calles no pueden llevar los nombres de personas que violaron los derechos humanos y que los espacios públicos no pueden ser escenario de tales homenajes», declaró la congresista a la publicación. Ópera mundialEn espacios privados o en la calle, cada quien puede expresarse como quiera. La congresista también enfatizó que su proyecto de ley no incluía penas de prisión ni multas.

Debido a las repercusiones del caso, los autores incluyeron una adenda en el texto explicando que el proyecto estará dirigido no sólo a Allende, sino a todos los presidentes que violaron la Constitución, lo que aumentó la polémica en torno al caso, ya que existe un debate entre historiadores sobre si esto ocurrió durante el sexenio del presidente socialista.

Según Sergio Grez, doctor en Historia y profesor de la Universidad de Chile, «el gobierno de Allende promovió un intento de reforma constitucional, que fue interrumpido por el golpe de Estado. La derecha defiende la versión de que la reforma era inconstitucional, la misma que defienden para impedir la actual reforma propuesta por la presidenta Bachelet. En el caso de Allende, esto no es cierto, y lo digo por una simple razón: la reforma no se materializó, por lo tanto, no hay fundamento para determinar que violó la Constitución con ella».

Sergio Villalobos, historiador conocido en Chile por su defensa de la dictadura de Pinochet, sostiene que "Allende violó la Constitución al intentar reformarla para imponer los pilares de la dictadura comunista que quería instaurar, siguiendo el modelo de la existente en Cuba, con ideas que llegaron aquí durante la visita de Fidel Castro en 1972".

Wikimedia Commons

Marcha en apoyo a la candidatura de Salvador Allende a la presidencia de Chile en 1964.

Otra controversia generada por esta adenda es que, según este criterio, la ley también debería prohibir los homenajes a Augusto Pinochet, algo que los propios autores niegan. Según el diputado Urrutia, «el gobierno militar actuó para salvar a Chile del caos creado por el Sr. Allende, y luego tuvo que crear una nueva Constitución para reconstruir el país, pero pronto dio ejemplo al cumplir fielmente lo estipulado».

La sandwichera Allende

Yuri Zúñiga es uno de los personajes más famosos de la ciudad de Valparaíso. Exmilitante socialista, Zúñiga ha tenido un carrito de sándwiches durante 12 años, conocido en todo Chile por su diseño en honor al gobierno de la Unidad Popular del expresidente Salvador Allende. El carrito suele proyectar documentales sobre la vida de Allende y reproducir música relacionada con esa época. Incluso el menú es temático: un hot dog con tomate y aguacate se llama "Gigante Proletario" y cuesta alrededor de R$5, mientras que un sándwich con carne, queso y tomate se llama "Combatiente Revolucionario" y cuesta R$10.

El compañero Zúñiga, como se le conoce, podría ser uno de los afectados si se aprueba el proyecto de ley presentado por los tres diputados UDI, pudiendo enfrentar penas de prisión y multas.

“Rescatar la memoria para mí no es solo un asunto de conciencia política, porque en estos 12 años me he forjado un nombre y he ganado un público que viene aquí por esta cualidad única”, dijo Zúñiga [al medio]. Ópera mundial"Si tengo que cambiar eso, es más fácil cerrarlo, porque perdería dinero".

Zúñiga denuncia que también enfrenta problemas con la municipalidad de Valparaíso, dirigida por Jorge Castro, también del partido derechista UDI: "Inventaron una ley que obliga a todos los autos a usar el color verde, alegando que es el color oficial de la ciudad, lo cual es ridículo".

Revelación

El carrito de sándwiches del Companheiro Zúñiga en Valparaíso

Con la ayuda de amigos y clientes, ya ha reunido más de 50 firmas contra la iniciativa. "Tengo el carrito desde 2004, y esta es la tercera o cuarta vez que intentan cerrarme el negocio o impedirme mostrar vídeos o música alusiva al gobierno de Allende. Esta labor de preservación de la memoria incomoda a mucha gente", cree.

Además del carrito de sándwiches, Zúñiga también impulsa una iniciativa llamada Biblioteca Pública Móvil Salvador Allende, en la que pone a disposición libros antiguos, muchos de ellos relacionados con el gobierno del ex presidente socialista chileno.

Apoyo de los partidarios de Pinochet

Por otro lado, los partidarios del pinochetismo respaldaron la idea de los diputados de la UDI. Juan González, presidente de la Corporación 11 de Septiembre —productora de la película biográfica del dictador, entre otros homenajes—, declaró: «Es necesario librar la batalla de las versiones históricas, y en este sentido los comunistas han cobrado fuerza en los últimos años, intentando prohibir nuestras manifestaciones, y nosotros tenemos que hacer lo mismo».

González recuerda el homenaje al Brigadier Miguel Krassnoff, realizado en noviembre de 2011 en un salón de actos de la Municipalidad de Providencia, comuna de la Región Metropolitana de Santiago. En esa ocasión, grupos de izquierda protestaron frente al edificio, quejándose por el uso de un espacio público para el homenaje.

“Tampoco quieren que les expresemos nuestro respeto y no soportan la verdad de que el General Pinochet fue quien salvó al país de la dictadura comunista”, dijo González. “Pero, si hay justicia en Chile, esta ley empezará a corregir las cosas, empezando por mostrar la verdad sobre el desastre del gobierno de Allende a quienes no vivieron lo que vivieron sus mayores”.