Las elecciones alemanas terminan sin un ganador claro.
Una reñida votación entre socialdemócratas y conservadores deja en la incertidumbre la sucesión de Merkel. La elección de la nueva Canciller Federal dependerá de la formación de coaliciones, un proceso que podría prolongarse durante meses.
Deutsche Welle - En las elecciones federales más fragmentadas de la posguerra en Alemania, el Partido Socialdemócrata (SPD) y la Unión Demócrata Cristiana (CDU) finalizaron las elecciones del domingo (26 de septiembre) prácticamente empatados, según las primeras encuestas, que otorgan a cada partido alrededor del 25% de los votos. Sin un ganador claro, el ajustado resultado deja abierta la sucesión de la canciller Angela Merkel, sujeta a un proceso de construcción de alianzas que podría prolongarse durante meses.
El candidato del SPD es el actual vicecanciller y ministro de Finanzas, Olaf Scholz. La CDU de Merkel está representada por Armin Laschet, actual presidente del partido y gobernador del estado de Renania del Norte-Westfalia. Dependiendo del desarrollo de las negociaciones de coalición, uno de los dos gobernará Alemania.
El proceso debería retrasar la jubilación de Merkel, quien pretende dejar el poder tras 16 años en el gobierno. Tras las elecciones de 2017, el proceso de formación de coaliciones se prolongó durante cuatro meses y estuvo marcado por altibajos, lo que resultó en una nueva alianza entre la CDU y el SPD, algo que no figuraba en las predicciones iniciales de analistas y observadores políticos, quienes esperaban un gobierno con conservadores, verdes y liberales.
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