Las elecciones en Taiwán representan la primera prueba en 2024 para que Estados Unidos estabilice sus relaciones con China.
La reelección del partido que dirige la administración local aumentaría el riesgo de separatismo, elevando las tensiones con China.
247 - Las elecciones que se celebrarán en Taiwán la próxima semana plantean desafíos para Washington, independientemente del ganador, ya que una victoria del partido que gobierna la provincia rebelde china podría exacerbar las tensiones con el país socialista asiático, mientras que un triunfo de la oposición podría suscitar preguntas incómodas sobre las políticas de defensa de la isla.
Las elecciones del 13 de enero representan la primera incógnita real de cara a 2024 para el objetivo de la administración Biden de estabilizar las relaciones con China, según destaca un informe de Reuters.
Pekín reclama Taiwán como territorio propio e incluso ha presentado las elecciones de la isla como una disyuntiva entre la guerra y la paz a través del estrecho de Taiwán, advirtiendo que cualquier intento de lograr la independencia formal de Taiwán implica un conflicto. El gobierno taiwanés rechaza la reivindicación de soberanía de China.
Los funcionarios estadounidenses se han cuidado de no dar la impresión de estar dirigiendo o interfiriendo en el proceso democrático de la isla. «Nuestra firme expectativa y esperanza es que estas elecciones se celebren sin intimidación, coacción ni injerencia de ninguna parte. Estados Unidos no está involucrado ni estará involucrado en estas elecciones», declaró el embajador estadounidense en China, Nicholas Burns, en diciembre.
Esta neutralidad ha demostrado ser frágil en el pasado. La administración Obama causó sorpresa antes de las elecciones taiwanesas de 2012 cuando un alto funcionario estadounidense expresó dudas sobre si la entonces candidata Tsai Ing-wen podría mantener una relación estable con China.
Tsai, del Partido Democrático Progresista (PDP), perdió ese año, pero ganó en 2016 y fue reelegida en 2020, lo que aumentó las tensiones con China e incrementó los temores de que Pekín pudiera cumplir su promesa de controlar Taiwán por la fuerza, si fuera necesario.
Los límites de mandato impiden que Tsai se presente de nuevo, pero China ha calificado de separatista al candidato del DPP de este año y actual subdirector del gobierno local, Lai Ching-te, y los analistas esperan que Pekín intensifique la presión militar si gana.
Tanto el Partido Democrático Progresista (PDP) como el principal partido de la oposición taiwanesa, el Kuomintang (KMT), afirman que solo ellos pueden preservar la paz y se han comprometido a reforzar las defensas de Taiwán. Ambos sostienen que únicamente los 23 millones de habitantes de Taiwán pueden decidir su futuro, si bien el KMT declara estar firmemente en contra de la independencia.
Washington también afirma no apoyar la independencia, pero existe cierta preocupación en la capital estadounidense de que una victoria de Hou Yu-ih del KMT pueda socavar los esfuerzos de Estados Unidos por fortalecer militarmente a Taiwán. El partido tradicionalmente favorece una mayor cercanía con China, aunque niega ser pro-Pekín.
Según fuentes militares estadounidenses, desde el 17 de octubre sus tropas han sido blanco de 103 ataques en Irak y Siria, la mayoría de los cuales han sido reivindicados por la Resistencia Islámica en Irak.
