En un editorial de un periódico chino Global Times Destaca las expectativas globales para la reunión entre Xi y Biden
Además de la reunión bilateral, Xi participará en la cumbre de la APEC.
Global Times - El presidente chino, Xi Jinping, partió de Pekín el miércoles (15) rumbo a San Francisco, Estados Unidos, para asistir a una cumbre entre China y Estados Unidos por invitación del presidente estadounidense, Joe Biden. También asistirá a la 30.ª Reunión de Líderes Económicos de la APEC (Cooperación Económica Asia-Pacífico). Esta es la primera visita del presidente Xi a Estados Unidos desde 2017. En un momento en que las relaciones entre China y Estados Unidos muestran señales de estabilización, la importancia de la diplomacia entre jefes de Estado es evidente. Se espera que esta reunión marque el rumbo para el desarrollo futuro de la relación bilateral más importante del mundo, no solo siendo de gran importancia para ambas naciones, sino también captando la atención de la comunidad internacional.
Desde mediados de este año, se ha observado un notable aumento de los contactos entre China y Estados Unidos a diversos niveles. En el ámbito oficial, diversos departamentos funcionales de ambos países implementaron el consenso alcanzado por los líderes de ambos países en Bali, Indonesia, en noviembre del año pasado, llevando a cabo una serie de contactos y estableciendo varios grupos de trabajo. En el ámbito civil, los intercambios mutuos, obstaculizados por la pandemia, mostraron indicios de recuperación este año. Las empresas y emprendedores estadounidenses muestran un gran entusiasmo por el mercado chino, mientras que el deseo en ambas sociedades de promover los intercambios culturales se ha fortalecido. Esto refleja la dinámica inherente tanto de China como de Estados Unidos. Como enfatizó el presidente Xi durante la cumbre de Bali, China y Estados Unidos tienen más intereses comunes, no menos.
Actualmente, las relaciones entre China y Estados Unidos se encuentran en una encrucijada crucial. Si bien existe una tendencia hacia la estabilización tras un período de volatilidad, este impulso se mantiene inestable, enfrentando desafíos derivados de diversas incertidumbres. Especialmente considerando que el próximo año es año electoral en Estados Unidos, podrían surgir inesperadamente factores negativos que afecten las relaciones entre China y Estados Unidos. En este contexto, estabilizar aún más las bases de las relaciones entre China y Estados Unidos y generar un impulso positivo a largo plazo es una agenda desafiante pero importante que ambos países deben abordar. Esto no solo beneficia los intereses fundamentales de ambos pueblos, sino que también es muy esperado por la comunidad internacional. En este contexto, la visita del líder chino a Estados Unidos demuestra sinceridad y buena voluntad para fortalecer las relaciones entre China y Estados Unidos. También refleja una actitud responsable hacia la historia, los pueblos y el mundo.
Se puede argumentar que existe un deseo mutuo entre China y Estados Unidos de estabilizar sus relaciones bilaterales, creando un espacio significativo para que ambos países alcancen un acuerdo. Es evidente que, tras implementar una serie de políticas para reprimir severamente a China, Washington ahora comprende que una ruptura de las relaciones entre ambos países tendrá consecuencias irreparables. Por lo tanto, al menos en palabras, expresa su intención de no buscar una "disociación" de China, sino más bien de enfatizar la "gestión de crisis". Internamente, en Estados Unidos existe un creciente llamado a estabilizar las relaciones con China. Esto no se debe a que la conciencia lo haya guiado, sino a que la no confrontación, el no conflicto y la coexistencia pacífica son intereses comunes de ambos países. Esto también sugiere que, si bien existen objetivamente contradicciones y diferencias entre China y Estados Unidos, sus intereses comunes son amplios y la realidad de la dependencia mutua es innegable.
De hecho, es normal que una relación tan importante como la chino-estadounidense presente algunos altibajos. El resultado será completamente diferente según si la abordamos con una actitud constructiva o con una mentalidad de "suma cero" o incluso de "suma negativa". Por ejemplo, el problema del fentanilo, que preocupa enormemente a Estados Unidos, fue inicialmente un asunto interno. China colaboró de buena fe con Estados Unidos en el control de drogas, y ambos países lograron avances significativos. Sin embargo, posteriormente, Estados Unidos respondió con hostilidad e impuso sanciones injustificadas a instituciones e individuos chinos relevantes, socavando aún más los cimientos de la cooperación bilateral. Esto es como levantar una piedra y que caiga sobre el propio pie. Ahora, ambos países se enfrentan a nuevas oportunidades, y la posibilidad de restablecer la cooperación en materia de control de drogas depende de Estados Unidos. Lo mismo ocurre con muchos otros asuntos.
Como impulsor de la difícil situación en las relaciones entre China y Estados Unidos, Estados Unidos, en particular, necesita tomar medidas prácticas para demostrar su sinceridad en la estabilización de la relación bilateral. De hecho, la incertidumbre sobre la estabilización de las relaciones bilaterales ha provenido constantemente de Estados Unidos, tanto en el pasado como en el presente, y podría surgir en el futuro. Desde que se conoció la noticia de la reunión, funcionarios de la Casa Blanca, miembros del Congreso y diversos medios de comunicación estadounidenses han presentado numerosas demandas y sugerencias a China. Son expertos en influir en la opinión pública antes de importantes reuniones para tomar la iniciativa. De hecho, este enfoque ha causado mayor disrupción en Estados Unidos. La postura y actitud de China hacia las relaciones entre China y Estados Unidos, así como sus demandas a Estados Unidos, son claras y consistentes, y no es necesario profundizar en ellas.
Tanto China como Estados Unidos son países importantes y miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, y comparten la responsabilidad común de mantener la paz y el desarrollo mundiales. Solo cuando las relaciones entre China y Estados Unidos se estabilicen y mejoren, ambos países podrán aunar esfuerzos para abordar los desafíos globales y promover la paz y el desarrollo mundiales. Esta reunión en San Francisco brindará una valiosa oportunidad para impulsar el retorno de las relaciones entre China y Estados Unidos al buen camino. Esperamos que la parte estadounidense demuestre suficiente valentía y sabiduría política, se acerque a la parte china y promueva la construcción de un camino correcto para la coexistencia chino-estadounidense, aportando estabilidad y certidumbre a un mundo turbulento. Esto redunda en los intereses fundamentales de los pueblos de ambos países y es también la expectativa común de la comunidad internacional.