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Se espera que la izquierda gane las elecciones en El Salvador.

El ex líder del FMLN y actual vicepresidente del país, Salvador Sánchez lidera las encuestas y supera a Norman Quijano; 4,9 millones de electores están habilitados para participar en los comicios del domingo. 

El exlíder del FMLN y actual vicepresidente del país, Salvador Sánchez lidera las encuestas y supera a Norman Quijano; 4,9 millones de electores están habilitados para participar en las elecciones del domingo (Foto: Roberta Namour)

Ópera mundial - Este domingo (2 de febrero), 4,9 millones de electores están habilitados para votar y elegir al nuevo presidente y vicepresidente de El Salvador, quienes ocuparán el cargo durante los próximos cinco años (2014-2019). La ley salvadoreña establece que si ningún candidato logra la mayoría simple (la mitad de los votos más uno), se deberá celebrar una segunda vuelta el 9 de marzo entre los candidatos más votados.

Los principales contendientes son el partido gobernante, FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, de izquierda), cuyo candidato presidencial es el excomandante guerrillero y actual vicepresidente del país, Salvador Sánchez Cerén, y cuyo candidato a vicepresidente es el exalcalde de Santa Tecla, Oscar Ortiz; y el partido ARENA (Alianza Republicana Nacionalista, de derecha), que gobernó durante 20 años (1989-2009) y cuyo candidato es el alcalde de San Salvador, Norman Quijano, un político experimentado que ha hecho de la seguridad pública el principal foco de su campaña. Lo acompaña el profesor René Portillo.

El movimiento Unidad, coalición de partidos surgida de una escisión al interior de ARENA y que dividió el voto de la derecha salvadoreña, tiene como candidatos a su creador, el expresidente Elías Antonio Saca (2004-2009), quien busca la reelección, y a su exministro de Relaciones Exteriores, Francisco Laínez.

A pesar de la prohibición de publicar encuestas desde el 24 de enero, una encuesta confidencial encargada por la Embajada de Estados Unidos y realizada por el instituto Cid-Gallup indica una victoria del FMLN y Sánchez Cerén con el 52% de los votos. El partido derechista Arena obtendría el 33%, y la coalición Unidad obtendría el 12%, mientras que el 3% restante se dividiría entre partidos más pequeños.

La encuesta se completó el 31 de enero, con datos recopilados entre el 28 y el 30 de enero, que comprenden 1690 entrevistas y un margen de error del 2,2 %. Las cifras siguen la tendencia registrada por la mayoría de las encuestadoras: una amplia ventaja del candidato en el cargo sobre Norman Quijano y una posibilidad real de ganar en la primera vuelta. Más atrás se encuentra el expresidente Saca, quien, sin embargo, desempeñará un papel muy importante si se requiere una segunda vuelta para decidir quién sucederá al presidente Mauricio Funes (2009-2014).

La extensa campaña electoral, que culminará este domingo, enfrentó a candidatos y programas antagónicos, reflejo de una sociedad extremadamente polarizada, aún resentida de un conflicto armado interno (1980-1992) que aún está muy fresco en la memoria de la población, y especialmente en la memoria de las víctimas de las masacres y violaciones de derechos humanos ocurridas en la década de 80.

Por un lado, el FMLN presenta un plan de gobierno que busca continuar y profundizar los programas iniciados durante la administración del presidente Mauricio Funes, promoviendo un modelo participativo e inclusivo. Por otro lado, Arena centró los últimos meses de su campaña en la militarización de la seguridad pública como única solución en la lucha contra las llamadas "maras" (pandillas juveniles), calificando al gobierno actual de incapaz y cómplice de un supuesto pacto con elementos antisociales. Ante un electorado dividido y polarizado, el partido gobernante se presenta como la opción de una izquierda progresista capaz de gobernar, y que ahora busca profundizar su propio proyecto, presentando como candidato a una figura emblemática de su historia reciente y con una mirada más hacia el sur de Latinoamérica, sin por ello descuidar las relaciones políticas y comerciales que El Salvador ha mantenido históricamente con Estados Unidos.

Arena y el movimiento Unidade, por otro lado, comparten una historia y una ideología política y económica, representando el modelo neoliberal promovido en el país a inicios de la década de 90, que priorizó los intereses del mercado y de las grandes empresas nacionales y transnacionales, por encima del papel dinámico y social del Estado.

Según el académico y filósofo Carlos Molina Velásquez, el FMLN ha acumulado un importante capital político entre los votantes que suelen apoyar a los partidos de derecha durante los últimos cinco años. "Mediante políticas sociales sin precedentes, el FMLN ha logrado promover la idea de una relación diferente entre el Estado y la ciudadanía, despertando el interés y la apreciación de amplios sectores de la población políticamente indiferente", declaró a Opera Mundi.

Además, forjó con éxito alianzas con más de 80 movimientos en todo el país, promoviendo una campaña proactiva y sustantiva, posicionándose como un partido que une, fomenta el diálogo y reúne a la gente.