Estados Unidos continúa su ofensiva contra la piratería y confisca otro petrolero cerca de Venezuela.
Operación naval de EE.UU. refuerza cerco al petróleo venezolano y eleva tensiones geopolíticas en el Atlántico.
247 - Las fuerzas estadounidenses intensificaron sus acciones navales contra las ventas de petróleo venezolano el viernes (9) al abordar y capturar otro petrolero en el Caribe. La iniciativa forma parte de una ofensiva lanzada en diciembre por el presidente estadounidense Donald Trump y representa la quinta operación de este tipo en el período, ampliando el alcance del bloqueo marítimo en la región.
Según informes de agencias internacionales, el buque interceptado fue el petrolero Olina, abordado cerca de la costa de Trinidad y Tobago, en una zona cercana a territorio venezolano. Las autoridades estadounidenses sospechan que el barco regresaba de un viaje a China tras transportar petróleo desde Caracas.
Los datos de monitoreo del tráfico marítimo indican que el Olina navega bajo bandera de Timor Oriental. Para Estados Unidos, esto indica que el buque forma parte de la llamada "flota fantasma", compuesta por buques que utilizan registros e identidades supuestamente opacos para eludir las sanciones internacionales. El buque, de 252 metros de eslora, había zarpado del puerto chino de Liuheng el 19 de diciembre.
El Wall Street Journal informó que el petrolero había sido utilizado en varias ocasiones para transportar petróleo y productos derivados del petróleo desde Rusia y que se encontraba bajo sanciones. La incautación se produce apenas dos días después de una de las acciones más complejas de esta campaña, cuando las fuerzas estadounidenses concluyeron una persecución de dos semanas del petrolero Marinera, que navegaba bajo bandera rusa.
En este episodio anterior, la aproximación tuvo lugar cerca de la costa de Islandia. Además de incautar el buque, Estados Unidos reforzó la vigilancia en el Atlántico Norte mediante el despliegue de aeronaves de patrulla y teledetección en el Reino Unido, con el objetivo de identificar otros buques involucrados en el transporte de petróleo sujeto a sanciones.
Rusia reaccionó a las acciones, clasificándolas de piratería, pero no reclamó formalmente la Marinera. Al menos tres marineros rusos que se encontraban a bordo ya fueron liberados. Paralelamente, Moscú realizó el segundo uso del misil Orechnik en el contexto de la Guerra de Ucrania, en una señal militar dirigida a Washington.
Expertos en monitoreo marítimo indican que al menos 15 buques han desactivado sus transpondedores (equipos que permiten el rastreo satelital) en un intento de evadir el bloqueo impuesto por la administración Trump. Analistas rusos estiman que al menos tres de estos buques navegan bajo bandera rusa.


