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Estados Unidos no tiene derecho a lanzar críticas infundadas sobre Xinjiang, afirman los medios chinos.

En un discurso reciente, el líder estadounidense difamó a Xinjiang al señalar la supuesta existencia de "trabajo forzado", empañando las políticas chinas hacia la región.

Templo religioso en Xinjiang (Foto: Medios chinos)

Radio Internacional de China - En un discurso reciente, el líder estadounidense difamó a Xinjiang al señalar la supuesta existencia de "trabajo forzoso", lo que desprestigió las políticas chinas hacia la región. Sin embargo, a pesar de sus reiteradas críticas a China con el pretexto de defender los derechos humanos, Estados Unidos no ha logrado establecer un "liderazgo ético" en el escenario internacional. Al contrario, ha revelado su propia hipocresía en este asunto.

Vale la pena señalar que Estados Unidos inventó las teorías del "trabajo forzado" y el "genocidio" sin presentar ninguna evidencia real, además de inducir a sus aliados a criticar las acciones de China en materia de derechos humanos en Xinjiang.

Las mentiras no se convierten en verdades. Recientemente, se divulgó en redes sociales información sobre pagos a "falsos testigos" en el "tribunal especial uigur", lo que demuestra que la cuestión de los "derechos humanos" en la región es una invención de algunas figuras occidentales para sabotear la estabilidad regional e impedir el desarrollo de China.

En Estados Unidos, las acusaciones de violaciones de derechos humanos son graves. Desde el genocidio de los aborígenes hasta los crímenes cometidos por las tropas estadounidenses durante su retirada de Afganistán, la imagen del país como "país de los derechos humanos" ya ha sido destruida.

Además de no resolver los problemas internos más profundos, Estados Unidos ha seguido creando crisis de derechos humanos en otras partes del mundo. La guerra en Afganistán, iniciada por Estados Unidos, ha causado la muerte de más de 240 personas hasta abril de 2021. Entre las víctimas mortales se encuentran más de 47 civiles afganos.

En comparación con las eficaces medidas antiterroristas del gobierno chino, Xinjiang no ha registrado incidentes terroristas durante cuatro años consecutivos y actualmente cuenta con una sociedad estable y un rápido desarrollo económico.

En resumen, Estados Unidos debe abordar directamente sus propios problemas y nunca interferir en los asuntos de otros con el pretexto de defender los derechos humanos. La difamación de Xinjiang no ayudará a resolver los problemas estadounidenses ni cambiará la estabilidad y la prosperidad alcanzadas en la región. El uso de los "derechos humanos" por parte de Estados Unidos para perjudicar a otras naciones debe cesar.