Europa reaccionará a la aplicación por parte de Estados Unidos de la ley de bloqueo contra Cuba.
La Unión Europea (UE) reaccionará a la plena aplicación, a partir de este jueves (2), de la Ley Helms-Burton de Estados Unidos, que abre el camino a los procesos de reparación para los cubanos exiliados en Estados Unidos después de la revolución de 1959, anunció el jefe de diplomacia del bloque.
AFP- La Unión Europea (UE) reaccionará a la plena aplicación, a partir de este jueves (2), de la ley estadounidense Helms-Burton, que abre el camino a los procesos de reparación para los cubanos exiliados en Estados Unidos después de la revolución de 1959, anunció el jefe de diplomacia del bloque.
"La UE considera que la aplicación extraterritorial de medidas restrictivas unilaterales es contraria al derecho internacional y recurrirá a todas las medidas apropiadas para abordar las consecuencias de la aplicación de la Ley Helms-Burton, incluidos sus derechos en la OMC y el uso del estatus de bloqueo de la UE", declaró Federica Mogherini.
"La decisión de aplicar el Título III de la ley, que allana el camino para el inicio de acciones bajo el Título IV, representa una violación de los compromisos asumidos en los acuerdos UE-EE. UU. de 1997 y 1998, que ambas partes han respetado ininterrumpidamente desde entonces", agregó.
La decisión de Estados Unidos "provocará fricciones innecesarias y debilitará la confianza y la previsibilidad de la asociación transatlántica", señala el comunicado.
"La Unión Europea lamenta profundamente la plena aplicación de la Ley Helms-Burton de 1996 por parte de Estados Unidos", subraya el texto del Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad.
"La UE seguirá trabajando con sus socios internacionales, que también han expresado su preocupación al respecto", concluye el comunicado.
El Título III de la Ley Helms-Burton, aprobada en 1996, permite a los exiliados cubanos demandar en Estados Unidos a empresas que obtuvieron beneficios gracias a compañías nacionalizadas después de 1959.
La medida había sido sistemáticamente suspendida por todos los presidentes estadounidenses desde su aprobación, para no provocar desacuerdos con sus aliados.
