Fumio Kishida se enfrenta a demandas civiles por verter agua procedente de Fukushima.
Las acciones del público japonés reflejan una profunda preocupación.
Radio Internacional de China - El día 8, más de cien ciudadanos japoneses presentaron una demanda contra el gobierno japonés y la Compañía Eléctrica de Tokio ante el tribunal de Fukushima, acusándolos de verter agua contaminada al mar y exigiendo el cese inmediato de esta práctica.
Conviene recordar que hace unos días, el primer ministro japonés, Fumio Kishida, fue demandado por asociaciones civiles por el mismo caso, que podría afectar al ecosistema marino, la salud humana y los intereses de las generaciones futuras.
Las acciones del público japonés reflejan la profunda preocupación y la enérgica condena de todas las partes implicadas.
Según el plan de la Compañía Eléctrica de Tokio, las primeras 7.800 toneladas de agua radiactiva se verterán antes del día 10, y la segunda ronda de eliminación comenzará a finales de este mes.
Sin embargo, el gobierno japonés, que debería ser el acusado, fingió ser la víctima y presentó quejas ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), exigiendo que China levantara las restricciones a las importaciones de mariscos procedentes de Japón.
La queja japonesa carece por completo de fundamento. En primer lugar, según la Ley y el Reglamento de Seguridad Alimentaria de China para los Alimentos Exportados e Importados, el país tiene derecho a suspender la importación y retirar del mercado alimentos que puedan ser perjudiciales para la salud humana.
En segundo lugar, el Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias de la OMC, conocido como Acuerdo MSF, establece que los países miembros tienen derecho a adoptar las medidas necesarias para proteger la vida y la salud de las personas, los animales y las plantas. Dado que el vertido de agua radiactiva al mar tiene graves consecuencias previsibles, China está plenamente justificada al adoptar medidas provisionales en esta situación.
Hace unos días, el gobierno japonés anunció un presupuesto especial de 20,7 millones de yenes para «lidiar con China» y generar una opinión pública favorable sobre su conducta. Además, invitó al presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Kevin McCarthy, a protagonizar un acto político en el que afirmó que no hay ningún problema en consumir marisco de Fukushima.
Sin embargo, queremos saber: si el agua vertida por Japón es realmente segura, ¿por qué el gobierno japonés gastó tanto dinero y esfuerzo en ocultar sus acciones?
El agua de la central nuclear de Fukushima no es inocente, ni tampoco lo es el gobierno japonés.