Un fondo ruso lleva seis meses analizando la viabilidad de un túnel que conecte Rusia y Alaska
Se evalúa un proyecto para conectar los continentes europeo y americano como iniciativa estratégica para la integración económica y del transporte.
247 - El Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) lleva seis meses estudiando la viabilidad de un ambicioso proyecto: la construcción de un túnel ferroviario que conectará Rusia con Alaska, en Estados Unidos. La información fue revelada por uno de los directores del fondo en una entrevista reproducida por la agencia. Sputnik Brasil.
Según el ejecutivo, el estudio técnico y económico involucra a expertos en infraestructura, transporte y energía de diversas instituciones rusas e internacionales. El objetivo es evaluar tanto el impacto logístico como las posibilidades de cooperación entre ambos países en áreas como el comercio, el transporte de carga y el turismo.
Proyecto de integración intercontinental
El plan contempla la creación de un túnel submarino a través del estrecho de Bering, entre la península rusa de Chukotka y Alaska, de aproximadamente 100 kilómetros de longitud. De completarse, el túnel se convertiría en una de las mayores obras de ingeniería del siglo, conectando las redes ferroviarias de Eurasia con el continente americano.
Las autoridades rusas consideran el proyecto una alternativa estratégica para fortalecer la conectividad global, en línea con iniciativas como la Nueva Ruta de la Seda. Más allá de sus implicaciones económicas, la propuesta se percibe como un gesto diplomático que podría promover la cooperación en tiempos de tensión geopolítica.
Aspectos técnicos y ambientales
Los estudios analizan las condiciones geológicas y climáticas extremas de la región del estrecho de Bering, uno de los lugares más fríos e inhóspitos del planeta. La construcción se enfrentaría a importantes desafíos, como el hielo marino, el permafrost y la inestabilidad sísmica.
Según los expertos citados por SputnikEl proyecto requeriría el uso de tecnologías de perforación avanzadas, energía limpia para su operación y una estricta protección ambiental, dado el delicado ecosistema del Ártico. El túnel también requeriría miles de millones de dólares en inversión y un acuerdo político a largo plazo entre Moscú y Washington.
Un proyecto simbólico
Aunque aún se encuentra en sus etapas preliminares, el proyecto Rusia-Alaska posee un fuerte simbolismo. Representaría no solo una proeza de ingeniería, sino también un vínculo físico entre dos continentes históricamente separados por rivalidades políticas.
El director del fondo afirmó que «la integración física entre continentes podría abrir nuevas perspectivas de cooperación económica, científica y tecnológica». El gobierno ruso aún no ha confirmado la fecha de finalización de los estudios, pero el tema ya genera interés en foros internacionales sobre infraestructura y desarrollo global.


