Groenlandia reafirma su soberanía y responde a las amenazas de Trump.
Gobernador dice que la isla no está en venta y exige respeto de Washington.
247 - Groenlandia ha vuelto al centro del debate geopolítico internacional tras las nuevas declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien reiteró el interés estadounidense en la isla ártica, citando su valor estratégico en términos militares y de recursos naturales. La respuesta de las autoridades locales fue inmediata y contundente, reafirmando que el futuro del territorio reside exclusivamente en el pueblo groenlandés.
La información fue publicada originalmente por teleSUR, que siguió las reacciones oficiales en Nuuk, la capital de Groenlandia, ante las repercusiones internacionales de las declaraciones de Trump.
El gobernador de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, intentó calmar las alarmas, subrayando que el territorio autónomo, parte del Reino de Dinamarca, cuenta con instituciones sólidas y una democracia consolidada. Según él, no existe la posibilidad de que el país sea absorbido por otra nación. «No estamos en una situación en la que Estados Unidos pueda conquistar Groenlandia (...) No debemos entrar en pánico (...) debemos intentar restablecer el contacto tradicional» mantenido con Washington, declaró el gobernador durante una rueda de prensa.
Nielsen fue categórico al reafirmar que Groenlandia no está en venta y que cualquier decisión sobre el futuro de la isla la tomará exclusivamente su población. Incluso antes de la conferencia de prensa, el gobernador había exigido públicamente al ocupante de la Casa Blanca que cesara lo que describió como amenazas. "Las declaraciones de Trump son irrespetuosas y su retórica es inaceptable. Ya basta. Las relaciones entre naciones y pueblos se basan en el respeto mutuo y el derecho internacional", declaró.
En el mismo comunicado, el líder groenlandés abogó por fortalecer los lazos con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) e instó a Estados Unidos a reanudar el diálogo a través de canales diplomáticos formales, en lugar de recurrir a declaraciones públicas en la prensa, una práctica frecuentemente asociada con la estrategia política de la administración Trump.
La postura de Nuuk encontró apoyo en Copenhague. La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, declaró que Estados Unidos no tiene derecho a anexionarse Groenlandia y recordó que el territorio está protegido por las garantías de seguridad de la OTAN. Según ella, cualquier intento de cuestionar esta soberanía viola principios básicos del derecho internacional.
Los aliados europeos también expresaron su apoyo a Groenlandia, subrayando que el destino de la isla debería ser decidido exclusivamente por sus habitantes. Estas declaraciones reavivaron las tensiones diplomáticas entre Dinamarca, la Unión Europea y Estados Unidos, y generaron preocupación en Bruselas sobre el impacto de las declaraciones del presidente estadounidense.
Groenlandia ocupa una posición estratégica en el Ártico, con creciente relevancia debido a sus rutas marítimas y la abundancia de recursos minerales, factores que explican su interés geopolítico internacional. Como resultado, el debate sobre su soberanía proyecta una vez más a la isla al escenario global, destacando su papel central en las disputas y negociaciones que configuran la política internacional contemporánea.


